Suframos un ataque de euforia, vayámonos por la tangente, a ver hasta donde llega, hasta un kiosko donde vendan cerveza, supongo, hoy me apetece algo sin complicaciones, qué quieres que te diga, sentarme tranquilo al sol porque hoy sí calienta, el periódico habla del Verano, las senioras tienden en el balcón sus banderas interiores y la cajera del supermercado me ha sonreído, debe ser mi día de suerte, así que suframos un ataque de euforia, hazme el playback de una copla antigua y bailemos mientras el semáforo se pone en verde, yo tocaré el tambor como los osos y tú harás de violinista, empujaré el columpio a las tres de la tarde y volveré a hacerlo si te ríes lo suficiente, porque sí, porque así debería ser un montón de veces, suframos un ataque de euforia con todas sus consecuencias, porque sinceramente, maniana no tengo ni idea de lo que va a pasar, pero hoy... hoy es... hoy, no te parece extraordinario?
PD: Te diría que te echo de menos, pero siempre te digo lo mismo, no te sorprendería. Cubitos de azúcar.
Postdata
Publicado por Búfalo um 21:58 0 comentarios
Etiquetas: Cartas
Juan
Es cierto, Juan, tienes razón. Otra vez.
El mundo se derrumba volúmen dos mil ocho, Jihads de todos los colores, Obamas, nepalíes y Birmania, sectas, iconoclastas, aeropuertos, Palestina pretendiendo dormir, las balas no se pueden cargar de poesía y quién le pone el collar al gato?
Frustrados, locos, visionarios, te vendo la salvación por un precio razonable, mártires, drogas, emos, asaltos a mano armada y polvos de talco en el tabique del vecino. Etiquetas en la brújula, maricones, tortilleras y Cro-Magnones, cruza una manifestación de neo-algo, desagües, papelotes y aduanas, seremos poetas, ya no puedo decirte nada sin que te lo tomes a la tremenda, dime la verdad, miénteme, Olimpiadas, los puros que se fuma Al Gore, Primavera y si no fuera por tí, este blog no existiría.
Censuras, cristianos y leones, pagando las faltas del jefe como siempre, temporada de patos, el destino impreso en la mano derecha, como las declinaciones en ruso, tabaco, ninfas de cera, emails, corridas de toros, prótesis de corazón, madres, canciones de anteayer, siempre pensando en lo mismo, pancartas, el amor, el Betis, Brecht, versión original, la escopeta cargada, dónde vas pensando que eres el mejor?, te pierdes, te encuentras, cambias de camisa y lloras por la que llevabas hace seis anios, temporada de conejos, fiestas de algo, SMSs, seniales de humo, ya no me pasa nada, puedes irte, aviones y taxis, asesinos en femenino y porqué no puedo serlo yo?, párteme las piernas y cuídame el resto de tu vida, culpas, juicios e indultos, las dos orejas, el dopping, el mobbing, todo se dice dando un saltito, diccionarios, patriotas, amenazas, antes tampoco era romántico, trenes que colisionan y fumar a escondidas, un café a tiempo, donde mismo, me hace falta, el resto del mundo susurra "y a mí", aterrizando de nuevo, novatos profesionales, eso es lo que somos.
Después, que me venga una Caperucita a venderme la moralina de las ninias venenosas. Veinte vueltas de ventaja le llevo. Qué poca vergüenza hay que tener. Menuda segunda división. Ya no hay mierdas porque hasta para ser una mierda hay que tener clase. Si me arrepiento, ya lo borraré maniana.
Un abrazo, Juan.
Dienstag, 20. Mai 2008
Publicado por Búfalo um 10:50 2 comentarios
Etiquetas: Abenyusuf
Carta desde la Conchinchina
"Quizás sea aquella ventana alta y brillante", "Quizás sea esa ventana la que podría ser mía", una ventana desde donde medir los taxis y oler los geranios de los balcones, una ventana con las alas abiertas, una escafandra, una botella de oxígeno que no se me entorpezca en la garganta, una ventana y no más. Una ventana.
En las cartas de presentación pondré "Extraño con alma de taxi: me iré mañana, no te acostumbres demasiado o todo se convertirá en otra cosa". En las cartas de presentación pondré "Sólo para días señalados. No abusar del ruido". Así la puñalada no será trapera. Así las nanas tendrán el color de las nanas. Pondré "Buceador sin tubos: Suelo cambiar de color según la posición de la Luna. No te preocupes si dejo de respirar, forma parte de mi trabajo".
Después me podré vender por el precio que quiera. Podré prostituírme con estilo diciendo que no pasa nada, que sólo son diferencias culturales, a partir de ahí me haré de oferta, de reclamo, de recompensa y de premio a la mejor postora, a la mejor im-postora, para que me pueda doler algo cuando acabe, porque algo tiene que doler. Si no duele, ¿cómo voy a darme cuenta que soy de corcho?. Me haré un anuncio publicitario y me dedicaré a sonreír a las niñas que pretenden algo, me haré de cartón y serviré para hacer mudanzas de una piel a otra, y, mientras tanto, me dedicaré a hacer arquitectura con las piernas de mis amantes.
Después me haré caramelo y me dedicaré a derretirme en las bocas de los metros, después volveré a ser taxi y llevaré a la gente de un lado a otro para que conozcan mis Nortes, mis Sures, mis éstes y mis otros, para que me crucen la cabeza de un lado a otro con los poemas que no me tocan, con los poemas que se inventan para pretender una lágrima pasada, con una testosterona adormecida y tonta, con un mapa de los días anteriores. Después mi sabor cambiará de textura y se hará de otros hilos, hilos que se deshacen cuando se abren las ventanas.
Por encima de los puentes, cerca de la altura de los rascacielos, hacer guardia hasta que la familia de los ladrones canten victoria. Brindaremos con vino malo y tendremos resaca hasta las tres. Cantaremos himnos al buey de oro y nos expulsarán del Reino de San Santurrón, de San Turrón, patrocinador de las Navidades en familia. Nos excomulgarán, no podremos volver a casa y, a cambio, tendremos todas las casas del mundo para poder dormir de un modo secreto, detrás de cualquier ventana, en cualquier pecho de cualquier edificio, donde cualquier aliento sabe a gloria, entonces las mañanas serán largas y de lluvia. La próxima estación sigue mejorando. La próxima parada será en Venus.
"Cinco minutos más", las piernas enredadas y los cristales de las ventanas empañados, un reloj que da las noticias. Ella se despierta: -"¿tienes un cepillo de dientes sin usar?" - "Sí, tengo una caja de cepillos de dientes nuevos, coge cualquiera" - "Sólo quedan tres" - "Mañana compraré otra caja". "Oye, te llamo a ver qué haces esta noche". Ella se llamará de manera diferente, caminará de manera diferente, todo en ella será diferente. Normal. Pero yo ya me habré cansado de perder la calma y me dedicaré a escribir los números de teléfono con tinta mágica, de esa que escribes y después desaparece, después me dedicaré a perder direcciones y volveré a ser taxi: Respetando la tarifa te llevo más allá de la Luna.
Si algún día decides escaparte de casa, no me busques, pero si quieres dar una vuelta a ver mi nueva cocina, móntate y cierra por dentro.
Donnerstag, 24. April 2008
Publicado por Búfalo um 11:06 3 comentarios
Etiquetas: Cartas
Procuraba no pensar. Allí afuera estaba el sol mediocre y virtual de un Múnich a medias, donde no calentaba nada. Ni la cerveza, ni las mantas ni... ni el alma.
Procuraba cocinar regularmente. No sé, sería alguna manera de resucitarme. Otra manera de vudú. Sólo lo conseguía cocinando y escuchando un MP3 que me traje de casa. Aún así, ni el café me sabía igual.
Yo recordaba que, en realidad, yo era un patán. Un patán lleno de trucos de magia, de frases audaces y presuntas, un mamarracho de gusto exquisito y, a cambio... a cambio, cada treinta y cinco minutos alguien paseaba su perro delante de mi ventana. Eso era lo más excitante de las tardes. Yo quería decir "mierda", pero me salía "Scheiße".
Juan no estaba cerca. Ni Juan ni Bea. Ni Juan ni Bea ni Jose. Ni Juan ni Bea ni Jose ni Carolina.
Y así podría seguir hasta treinta y pico.
Resumiendo, me hice un croquis:
- Me intentaba recuperar a mí mismo.
- Ya no era un patán.
- Nadie estaba cerca.
- Me seguía intentando recuperar a mí mismo.
Recuerdo una vez en el Farándula, un bar legendario de Sevilla. Llegamos borrachos, algunos amigos y yo. Me apoyé el corazón en la barra. Recuerdo que la camarera me dijo con desprecio "Qué quieres, guapetón?" yo le dije "Tienes a Ella Fitzgerald?" - "No, aquí sólo se pone rockanrol" - ella se refería a la música, pero yo quería a Ella Fitzgerald. A Ella Fitzgerald de verdad. Cómo iba a venir Ella Fitzgerald a verme?. La camarera no me entendió. "Pues ponme una Cruzcampo".
Ayer en un restaurante vino un camarero impecablemente blanco. "Was hatten Sie gern?". Yo le respondí "Sevilla, bitte". No me comprendió. Arrugó la cara y dijo "Entschuldigung?". Dejé la carta en la mesa y me fui.
Dienstag, 8. April 2008
Publicado por Búfalo um 18:27 0 comentarios
Etiquetas: Cartas
Me extirparé el corazón.
Respetaré los porcentajes de las anestesias y no me importará.
Me transplantaré un Euro en el pecho y sólo pensaré en las cosas sin importancia.
Me extirparé el corazón. No lo quiero.
Me extirparé el corazón.
Adoraré las Matemáticas y la Física.
Me comunicaré con números y no seré más débil.
Funcionaré exactamente.
Me extirparé el corazón.
No habrá nada que valorar.
Mediré sin conclusión.
Como los relojes.
Me extirparé el corazón.
Nada significará excesivamente.
Me extirparé el corazón.
Me extirparé el corazón.
Donnerstag, 28. Februar 2008
Publicado por Búfalo um 13:34 1 comentarios
Etiquetas: Literaturas
Otra
Todo en su sitio, como debe ser. Tuvo que llover cuando llovió, tuvo que salir el Sol cuando salió, eso está bien, los santos a un lado y los hijosdeputa a otro, como debe ser. Ya no necesitamos caretas, ya se ven venir. Ahora podemos predecir los accidentes mejor que Nostradamus: Fiestas privadas, “felicidades” – “te he hecho una tarta” – “toma, te he grabado este cedé” y cien conversaciones que son la misma, “ya nos veremos”, ya no me juego la piel de mi oso por el pellejo de una liebre, me he refinado, ya no colisiono por colisionar, he aprendido a torear con la izquierda y eso salva de la tragedia, ahora, con un imbécil, me callo, que lo eduque su Madre, el mundo gira gracias a los imbéciles, no creo que necesite mi ayuda.
El mejor truco: el de desaparecer. El mejor jamón es el que me como en casa. A estas alturas de la película prefiero preferir a elegir entre un montón de regalos (“crees que las cosas se regalan?” – “entonces deberías aprender a hablar, no?”), me parece cojonudo que todos tengan la razón, y cada vez más, me dan miedo los mensajes al móvil. Esas pequeñas implicaciones, esos matices con las palabras, esa milimetría para dos renglones, menudos misterios. Bocas del lobo? Caperucitas? Historietas para no dormir? – mira, como si lloviera o lloviese. Si quieres te enseño los tatuajes de las anteriores. El mejor truco.
Más información: Lean la fecha de caducidad, después, cada uno con su conclusión. Cada uno tiene su paraíso y eso me parece... cojonudo.
Donnerstag, 7. Februar 2008
Publicado por Búfalo um 22:40 0 comentarios
Etiquetas: Cartas
Bálsamos
Cada noche me pasa lo mismo. Tropiezo, caigo, me enfado y con gusto lo mandaría todo al retrete si no fuera por... el Amor. La Ley del Transeúnte. La sístole y la diástole de los semáforos. El diluvio ordenado de las avenidas y, detrás de los edificios de nueve plantas, brilla la moneda ruidosa de las luces de mercurio ardiendo.
Malditos sean todos.
Cada noche me pasa lo mismo. Me infecto, me cambio la piel y salgo nuevo. A cambio, me voy quedando más pequeñito. Como las Matrioshkas rusas. Si no fuera por la hinchazón, desaparecería de tan pequeño. Si no fuera por mi azotea, o por mi alféizar. Si no fuera por las doce de la noche, sería un cliente perfecto. Si no fuese porque se me hincha el pecho de vez en cuando.
Cada noche me perdono la vida. Me soy paciente, me doy una tregua, me absuelvo pecatis tuis y me concedo redención. Si no funciona, me escapo. Y menos mal que me escapo. Una botella de oxígeno, o algo parecido.
Bálsamos. Metadona para el alma.
No se lo digas a nadie, ya casi soy profesional.
Cada noche me pasa lo mismo.
En fin.
Montag, 14. Januar 2008
Publicado por Búfalo um 21:36 0 comentarios