... Sí que hace tiempo. Bueno, ya sabes, uno nunca para. No sé cómo me lo monto, que casi siempre lo logro. Me refiero a estar en cuatro sitios a la vez. Y, sin darme cuenta, cae Diciembre. Y de qué manera.
Quedó en tablas. Por llamarlo de alguna manera. Tanto humo y tanta cafeína no es bueno. Ya sabes. Y a mí sólo se me ocurre pedir cosas que no tienen. Sabes? una noche, en un bar, le pedí a la camarera si tenía a Billie Holiday. Me contestó que tenía un recopilatorio. No me entendió, yo quería a Billie Holiday, pero a Billie Holiday, no una copla precongelada que me ponga debajo del bigote. Algo parecido. Nicotina a las doce. Cafeína a las seis y media. Levantando la cabeza, como los perros en la puerta, empecé a ladrar ladridos verdes y azules. Estaba detrás de la puerta, supuse. Eran las once y algo y ya no me acuerdo de lo que estaba recordando.
El talento sólo sirve para meterse en líos. "Tienes a Billie Holiday?". Supongo que echar de menos es una necesidad del cerebro. Canta paharito, me dijo, que si me cantas bien te doy un caramelo. Desgranándome los órganos a las tantas, azucarándome la bilis por no reventar, abrazando aire por alguna absurda manía. Ladridos verdes y azules. Canta paharito. Yo levantaba los brazos así... y rompía el tacón de las botas en tres patadas. Dime, gitana, quién te baila mejor que yo? quién tiene el pecho más grande? Sonaban pasodobles, el tendido pedía otra oreja y el azahar cruzaba las avenidas de costa a costa. Canta paharito, y levanté Roma. Café y humo. Qué quieres que te diga. Después le pregunté si tenía a Billie Holiday. Y, en vez de contestar, canta paharito, repetía con otra voz.
Más tarde vino lo de la fiesta de disfraces, cuando pensaron que mi disfraz era de persona normal. Más tarde llegó el frío en crudo y se me congelaron las ganas. Me retorcí el pecho y gotearon besos sin dar. Y detrás de la estufa tampoco estaba la primavera porque cómo va a estar la primavera detrás de la estufa?. Uno se calienta las tripas en el microondas aunque le den ardores. En fin. Moralejas que no llevan a ningún sitio. Y para qué te voy a molestar para no decirte nada. Pues eso. Diciembre. Bailes de a peseta. Cafeína. Talento para meterse en líos. Novato profesional. Las cuatro y media.
Coda: Y camino a casa, el viento susurraba "canta paharito". Me subí el cuello del abrigo.
Aposiópesis ("canta paharito")
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Descongelando las tripas
Freitag, 4. Mai 2012
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El cielo de la boca
Los días siguientes traían el velo transparente de un invierno fingido. Los ojos como las ventanas y el piano lento de las tardes por el desagüe, la procesión de todos los demás, el transeúnte de mi peatón que se abriga, medialuz a proa, silencio en clave de sol.
Arriba, más arriba aún que las azoteas, mezclo medicinas para que me salga la primavera por la garganta. La ronda del alféizar. Separo con cuidado el músculo de la ternura. Secciono la articulación de la sábana. Aparto el tejido del olor a desván. Aurículas y ventrículos que se abren como un libro, y se puede ver el latido sordo de las marionetas.
La opereta de las uñas que no se clavan, el naufragio mudo del sofá. Uno a uno los instrumentos tiritan los dientes, soñando con cocinas de café y mediatardes de azúcar. El sol. La luz en el balcón. El tierno desierto que sube por el tobillo. En el fondo de la maleta se calla el monstruo de las fotografías, y se oye el silbido siniestro de la cola del reloj.
Más tarde, con un silencio limpio de patenas y lejía, se abren paso los fantasmas y las noches congeladas. Giran el cuello los claveles. Luto en el escaparate de las floristerías. Un gato que se escapa tras una esquina. Humo que, con el viento, desaparece. Recojo papeles para la candela. Debajo de la cama se esconden todos los monstruos. Calla, que no se despierten.
Sonntag, 8. Mai 2011
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... am nächsten Tag
Llegar a casa, el calor de la calefacción, abrir la maleta,
el sofá arrugado, unos papeles, el sonido del frigorífico
y la luz de las sirenas proyectada en el techo,
"el ruido de los coches es como una marea que va y viene"
Y con qué palaritas voy a traducirte estas noches?
cómo te traduciría yo la manera náufraga del lunes?
Su animalito mira con la dulzura de los desamparados,
su pequenia bestia que busca el pecho de una calefacción.
Fuera aún resuenan los ecos de los bares,
el malecón brillante de los atracos al alma,
viajes sin fin entre los hielos de las copas,
cocodrilos que sonríen plácidamente como crías.
Y al modo de isla, el atolón furtivo que se escapa con los globos,
la suave tragedia del suenio enredado en el cabello,
la cuerda de la espalda, el calor, vuelos que casi casi,
azoteas que se ven a vista de pájaro, y aire, aire templado.
Guardando el secreto de los conjurados piadosos
con qué palabritas te traduzco tu pequenia bestia?
monstruo de ternura, animal bellísimo, veneno,
cómo voy a decirte todas estas cosas?
Y esperar que tus ojos me comprendan?
Montag, 21. März 2011
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Clase de ciencias
Esperando que asomes para desbaratarte un piano en el costado. Recordando con cuidado las sinfonías de los pies descalzos. La punta de los dedos. Con cuidado como si fuera o fuese. Dicen que fuera llueve y a quién le puede importar el cielo. Desbaratarte el cabello. Tuve un pequenio cuidado por si acaso y entonces ocurrió el acaso. Daba igual el color del cielo. La marea del sofá y el azul del té. Circundando costas hasta los bordes de las almohadas. Cartografía pura. Podría pintarte con los jos cerrados.
Jugando a ser ciegos, luz que quién la quería, el regusto verde del naufragio y echa las persianas. Desbaratarte un piano en el costado, seré tu raptor, te repartiré las teclas por las esquinas y haré un ajedrez con los bemoles y los sostenidos, con el fa y con el sol, tu la, mi mi, a pasitos el nocturno de la puerta cerrada, de los tejados, la punta de los dedos, el color del cielo. Y el arco de la espalda tiende un puente. Al otro lado, se dejan desbaratar los párpados de las ventanas. Algo que estalla en silencio. Eres un animal mitológico.
Y quién me va a robar lo que mis ojos se han tragado. Allá, más allá de las ventanas, quizá, podrá ponerse el sol del color que quiera. Desbaratarte un piano en el costado. Tropezar con cada una de las teclas como si no supiera o supiese que toco el piano. Querer ser torpe para empezar por la primera lección. Arquitectura. Geografía. Cosmología. La pequenia melodía que puede sacar un piano que se te desbarata en teclas torpes. Empecemos de nuevo. Por dónde íbamos? Tenías descalzas las persianas de los párpados, sí, y se te desbarataba un piano en el costado. Qué barbaridad. Cómo se te desbarataba un piano en el costado.
Y ahora vuelvo a esperarte por las azoteas. Me echo las cartas y me sale un piano. Tiro los dados y sale una tecla. Trenes que asoman por las ventanas. Quién me roba las ventoleras en el pelo y todo lo demás. Soy un mentiroso. Te dije que te escribiría un poema, y mira lo que ha salido. Un piano que se desbarata en tu costado. Somos unos atletas. Voy a volver a empezar para aprenderte de memoria. Voy a desordenarte las teclas más veces. Lo que mis ojos se han tragado. Cartografía pura de la punta de los dedos y desbaratarte desbaratarte desbaratarte, un piano entero en teclas qué locura por todos tus rincones. Y otro más. Azúcar en café. Te tengo un piano en la cabeza. Tu espalda se cruzaba con la ventana y los párpados descalzos tocaban las unias del sofá, el puente se desbarataba y estas teclas son las que sonaban mientras el sol quién sabe dónde estaba el sol haría su ronda. Después nos fuimos por los tejados. A maullar esquinas. Aviones que se cruzan en medio del cielo. Te escucho en todos los pianos. O más.
Donnerstag, 4. November 2010
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Vuelta
Un cuento, déjame que te cuente un cuento.
Un cuento de gigantes y de invierno.
Como un piano pasaba el puente, como un piano,
con su cola de cristal y frágil de lirio blanco.
Mi pecho cantaba como las giraldas una a una
y se podía ver
desde el cielo de las habitaciones
todos los susurros
que se colaban por las rendijas
de las ventanas encajadas.
Ahí venía, decían los ninios con cuidado,
ahí venía como el frío para el invierno.
Los geranios giraban el cuello por los balcones,
un barco enorme cruzaba el cielo
de su sombra colgaban piropos que no se dicen
y flores de invernadero.
Se fueron durmiendo las ganas del árbol,
el bisturí de un vuelo que secciona una arteria,
un suspiro que casi,
el eco del puente si fuera piano
y mi marioneta
moviendo los hombros si fueran alas
al caer de los parques.
Ahora mueve un ala que se seque
de la escarcha de cristal como un lirio,
haremos candelas para los dedos
y un traje de cartón si fuera un piano.
Todas las tardes
sacaré a mi pequenio monstruo
que se me disuelve entre las ramas.
No llevaré luto
lo prometo
dijo antes de disolverse entre las ramas de un parque.
Y desapareció.
Mittwoch, 27. Oktober 2010
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Sereno como un reloj
Sereno como un reloj. A lo lejos va levantando la cabeza el invierno. Invierno de barcos, de hielo en los ojos y de hierro en los tobillos. Ya funcionaba como un reloj. Sabía marcar con precisión las tres de la tarde y calcular los latidos desde casa hasta el parque. Mamá matemática, tartamudeaba regularmente mientras atribuía a las sinrazones cualidades biológicas regulables. Mamá matemática. Aprendiendo el café sin azúcar y razonando que eso es bueno. Calcular la órbita del sol. Medir los pasos a la playa.
El corazón en su latido binario. El costado que no es un piano sino un círculo de costillas. Bisturí y analgésicos. Contando el giro de las bicicletas y el impulso de las piernas. Flores de la raíz cuadrada. Qué fue olvidando?. La gloria de la física y el paraíso de las cifras. Observando el mecanismo de los contadores eléctricos. No había nada que olvidar. Ya no había nada que olvidar.
Soplaba entonces la sirena del tren. Se despedían y se ponían tristes. Sereno como un reloj. Moviste el paniuelo y se cerraron las puertas automáticas. El mecanismo del corazón tiene impulsos eléctricos. Un poderoso motor de doce cilindros movía el barco. En cuatro horas y treinta y siete minutos estarías en casa. El aire tenía un ochenta y tres porciento de humedad.
Sereno como un reloj. Funcionaba perfectamente y eso es bueno. Invierno se acercaba. Subir tres grados la calefacción. Tac.
Donnerstag, 9. September 2010
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Cicatriz
Eres mi eco, se había dicho frente al espejo, una pantomima, un simulacro. La Primavera de las radiografías le crecía en el tobillo, flores metálicas que se incrustan en las articulaciones, pies que no saben conjugar el verbo bailar.
La ventana no entendía de tornillos ni de placas de acero. Con pasos defectuosos volvió a la silla a escuchar sómo la sangre le iba recorriendo rítmicamente. Pensaba que era una máquina biológica. Que sus arterias alimentaban no sólo células sino también acero. Acero que no se oxidaba. Se acarició la cicatriz. Piel fingida, pensó. Tallos que se injertan para sujetar los cuellos. Sin aceros, se caería como un castillo de postales. Soy una flor? se había preguntado mientras intentaba guardar el equilibrio. Guardaré el suenio de las cicatrices y soniaré con correr y saltar, con azoteas y lunas agarradas por la cola, soniaré con el silencio de las puntillas y el rumor del martillo... El espejo reflejaba un fantasma remendado de agujas y relojes.
El frío venía llegando solemne por la esquina. Torpemente, apoyaba las articulaciones para moverse. La cicatriz resistía como una bolsa de plástico con un paraguas. Era un baile de madera y cromo. Marionetas que fingen ser flores. Oraciones de matemáticas.
Tras el baile monstruoso de los bastones volvió al espejo (Eres mi eco, una pantomima, un simulacro). Ambos se senialaron y dijeron Tú eres yo. Ambos se senialaron y dijeron Tú no eres yo. Ambos vestían horriblemente cicatrices. Qué frágil es la carne. Respuestas brillantes de acero y clavo, ecos de voces que se sujetan con alambres y bastones, silencio de herramientas.
Suenios que acaban en punta y aguja, engranajes que funcionan como ecuaciones exactas, ballet de hojalata que no reconoce el sonido de los colores. Clavé la luna para que no se rompiera. Invierno llega. Subiré al desván.
Sonntag, 1. August 2010
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Terciopelo
"Búfalo, y tú te vas a venir conmigo", me había dicho confidencialmente en la fiesta. Llamó a un taxi y en diez minutos estábamos de camino. "Y adónde vamos?" - "Ah, es una sorpresa, tú no dices siempre que te encanta aprender? pues hoy te toca a tí ir a una clase. Tú tranquilo, si te molesta, o te disgusta, sólo dímelo, vale?".
"Dolorosa" decía la placa de la puerta. No había un gran cartel luminoso ni parafernalias anunciando lo que había allí dentro. "Un momento. Ven" fuimos a una esquina y se hizo otras dos rayas. "Esto, para que no pierdas ojo". Exageraba. Seguro. Después, me miró de arriba a abajo "recógete el pelo y límpiate un poco los zapatos". Ya no sonreía. Se peinó con los dedos y nos acercamos a la puerta. Llamó. Se abrió una rendija horizontal. Dos ojos que nos estudiaron de arriba a abajo. Se abrió, era un portero de más de dos metros con unos músculos que no le cabían en el traje, rapado y con un tatuaje que le subía por el cuello. "Pasen, seniores". Entramos y fue a hablar con él a una mesa en el recibidor. No había ambiente de fiesta. Una música suave y un tanto delicada, susurros de conversaciones y olor a cortinas de terciopelo. Suelos limpios y decoración Jugendstil. "Sin problema" volvió con una palmadita en la espalda.
Yo imitaba lo que hacía él, la misma posición de las cejas y la cara de rutina fingida. Mientras entrábamos, me explicaba. "Ésto es un local un poco... diferente, pero oye, de verdad, si te molesta o algo..." - "ya, ya, déjate de detalles y al grano" - "vale. Te acuerdas lo que hemos hablado en la fiesta?, pues Hanna trabajaba aquí, por eso se reía..." (Hanna? quién era Hanna? no tenía ni idea de quién era, pero yo asentía con normalidad) "... Qué tomas, lo mismo, no?" "... Sí, claro, pero que no te ponga mucho hielo". Una barra oscura con luces bajas. Gente con buenos trajes y perfumes caros, yo sería el más jóven de todos, la camarera que nos atendió era preciosa. Apenas nos sirvieron la copa, otra camarera se acercó "Seniores, en breve comenzará otra sesión en la sala azul, si lo desean, será un placer contar con ustedes" "Sí - contestó él - cuenten con nosotros para esta velada" "Un placer", inclinando un poco la cabeza se alejó hacia otra mesa. "Tío, a qué viene esta cortesía tan rancia?, me has traído al siglo dieciocho?", "No, hombre, no, (sonrió) esta gente te trata como si... imagínate que estás en un juego de rol, vale?, pues lo mismo, tú métete en el papel y punto, tampoco hay que cambiar tanto. Venga, dale un trago que nos llevarán la copa más tarde".
La sala azul. Un salón grande con unas sillas colocadas en círculo alrededor de una tarima parecida a un escenario pequenio. Unas ocho o diez sillas también de terciopelo. Había hombres y mujeres, "Siéntate aquí" me senialó una silla y nos sentamos como los demás, rutinarios y con aires de importancia. Una suave musiquilla delicada de fondo iba sonando cada vez más alta. Se cerró la puerta.
Del otro lado de la habitación salió una camilla. Con un cuerpo. Un cuerpo de chica amarrado con cuerdas azules. Las manos a la espalda. La cabeza tapada por una máscara de cuero azul con cremallera en la boca. Un chico fuerte empujaba la camilla hacia la tarima. Inclinando la camilla, dejó a la chica de pie en el centro. Sus ojos se clavaron en mí. Apenas podía mantener el equilibrio, tan precisas eran las cuerdas que le ataban. El chico la agarró de la mandíbula y le susurró debajo de la música "Oh, estos seniores te están viendo y tú vas desnuda, no te da vergüenza?" y le azotó el trasero sin violencia. Le susurraba algo más que no alcanzaba a entender mientras los demás actuaban como si viesen el cine. Le azotaba el trasero cada vez con más fuerza. Ella asentía con la cabeza. "Ponte de rodillas". Obedeció a duras penas sin quitarme los ojos de encima. De rodillas, cayó con el cuello y los hombros en el suelo. El chico sacó de un maletín unos guantes de látex y un bote de lo que supuse que sería vaselina. "Qué vergüenza!, voy a azotarte como a un caballo, porque eres un caballo, verdad?" - Asentía con la cabeza y emitía un gemido de afirmación - "Cómo?" - la chica repetía el gesto y gritaba el gemido. "Bonito caballo". Sacó una especie de dildo piramidal con una cola larga y empezó a insertárselo en el ano mientras la abofeteaba. La chica cerraba los ojos con fuerza. Gemidos cortos y respiración cortada. Cuando podía, me miraba. Con esfuerzo, terminó de insertárselo. Era lo más parecido a una cola de caballo ("... Buen caballo... bonito" - mientras intercalaba caricias y bofetadas).
Yo no sabía lo que sentía. Asco?, placer?, era todo un juego?. Los demás seguían atentos, alguna sonreía, a lo que pasaba ahí en medio. "Eres un caballo... no te da vergüenza?" alternando bofetadas por todo su cuerpo. La levantó tirando de los nudos y la dejó de rodillas. Le susurró "te gusta, carinio?" y ella sólo gimió. "Contéstame bien" y tiró de la máscara. Tenía una bola en la boca atada a la nuca. mientras le quitaba la bola... un momento... Steffi?... Stefanie Rössner, estudia en el... tercer curso de Literatura Inglesa, sí!, en el último examen le puse un notable. Qué hace Steffi aquí?. Se miraron y ella le dijo "Si, amo". Yo no salía de mi asombro.
"No me digas que te has puesto caliente. Delante de estos seniores, te has puesto caliente?" - "Si, amo". Se lavó las manos con vaselina y empezó a tocarle. Su cara se retorcía, giraba las manos, hacía fuerza contra las cuerdas, me miraba de reojo, cerraba los ojos con fuerza, deformaba la cara mientras respondía "Sí, amo", algunos de los espectadores se tocaban por encima de la ropa. Yo no sabía lo que pensaba. una seniora se había bajado los pantalones, hipnotizada por el espectáculo. "... Todo bien?" - mi amigo en voz baja se preocupa por mí, yo asiento, le digo "Todo perfecto", me sonríe y le devuelvo la sonrisa. Al girar la cara, aún con la sonrisa, me encuentro con los ojos de Steffi, mirando desde el cielo, mientras el chico le acaba de introducir la primera mano. Creo que ella también intentó sonreír. "Buena chica... buen caballo" - "Si, amo" entre gritos y sudor.
Pinzas, cadenillas, una tabla de azotes. Le puso un collar y la paseó de rodillas uno a uno delante de todos nosotros. Tuvo que masturbar a la seniora ("Sí, amo"), soportar la saliva de otro senior ("Sí, amo"), aguantar los sobes de una pareja ("Sí, amo"), vi cómo se la chupaba a mi amigo ("Sí, amo") y cuando estuvo frente a mí... me la saqué ("... Sí. Amo"). Terminó la ronda y volvieron al centro. Le quitó la cola y las pinzas de los labios y sacó un consolador descomunal. Cuando el chico se acercaba a ella, podía oir bajo la música que le susurraba "vamos, preciosa, hazlo por mí". Se retorcía. Cómo se retorcía. Le salían las lágrimas sin intentar llorar. Apenas entró la punta, gritó tanto que tuvo que soportar otra manta de bofetadas. Agarrada del cuello, sorbiendo mocos, "tranquila, carinio, seguro que lo soportas, estoy muy orgulloso de tí, sólo un poco más" - "Sí, amo". Yo no tenía ni idea de la elasticidad de los genitales. Es literalmente increíble. El chico le metía centímetro a centímetro aquel monstruo y ella parecía que iba a reventar. Cómo se retorcía. Cómo gritaba. Cómo lloraba. Los demás se masturbaban suavemente, excepto la pareja, que ya estaban a lo suyo. Ya no me miraba. Quiero decir, ya no miraba a ningún sitio, gemía, retorcía el gesto, pero los ojos no enfocaban nada. "Estoy muy orgulloso de ti, carinio, lo estás haciendo muy bien" - "Sí, amo" - sin apenas respiración.
Cuando pensaba que era suficiente, el chico enpezó a meterle además los dedos en el ano. Ella ya no sabía gritar. Un espectador hizo un ligero gesto con la mano. "Quieres que los seniores se corran en tu cara?" - "... Ss.. sí.. amo...". Se acercó y se descargó mientras ella creo que no se daba cuenta, estaba demasiado ocupada en respirar. "No hay nadie como tú, eres la mejor, carinio, aguanta un poco más, sólo un poco más" - "... Ssss.. ammo" y acabó de insertarle la mano también. Otro espectador se descargó y la pareja ahora era un trío. Fue sacando la mano, no sin dolor. Ella temblaba a orgasmos cuando le sacaba el descomunal consolador. "Ya está. Ya ha pasado. Eres la mejor. Estoy orgulloso de tí", se miraron, el chico sonrió y ella lo intentó, con gesto satisfecho y cansado. El trío estaba terminando, el chico le preguntó "quieres algo más de los seniores" me enfocó los ojos cansados y le respondió "Sí, amo", nos acercamos los tres que quedábamos y ella parecía feliz y radiante, brillante y cansada, mientras el chico le acariciaba la piel más irritada. De rodillas frente a nosotros fue repitiendo "Gracias, senior, es un placer" a cada uno de nosotros con una reverencia atada y difícil. El chico la levantó con sus brazos y la depositó de nuevo en la camilla.
Cuando volvimos al bar, nos volvieron a servir las copas pero nuevas. "... Y?, qué tal?" - "Pues... interesante, muy interesante" (era Steffi!, Stefanie Rössner!, cómo va a volver a mis clases? cómo voy a mirarla? - Una media sonrisa se me dibujaba involuntariamente sin saber porqué). Antes de terminar la copa, una camarera se acerca y nos dice "Seniores, en breve comenzará otra sesión en la sala roja, si lo desean, será un placer contar con ustedes" - "Se lo agradecemos mucho, pero tomaremos otra copa" - "Encantada igualmente", inclinando un poco la cabeza se alejó hacia otra mesa. "Sala roja?, hay otra sala?", "Sí, hay cuatro: Lila, Azul, Roja y Negra, has estado en la segunda más... interesante, como dices tú", "Y has estado en la negra?", "Sí, sólo una vez, pero me fui a la mitad, eso ya es demasiado para mí".
Aquella noche me perdí filosofando sobre el placer, el dolor, el concepto "juego de rol", y esas cosas. Increíble lo de Steffi. Supongo que el concepto "Lealtad" también puede ser satisfactorio. O llegar al extremo. Sólo por llegar al extremo. Como si te gusta el azúcar, y haces un espectáculo tragándote tres botes de leche condensada (menudo ejemplo) o como si eres yonki. Supongo.
Eso fue un Viernes, hoy Lunes me encuentra por los pasillos. Steffi. Los ojos de Steffi perfectamente enfocados. "Hola Frau Rössner", "... Verá usted, creo que le debo una explicación, pero no es lo...", "Un momento, un momento. Yo también trabajo, también estoy puteado y tampoco es nada del otro mundo, pero, a veces me gusta y... " - " Ya, pero a mí me gusta siempre". "... ... Ya... eee... eel Miércoles tenemos clases, no?", "Sí", "... pues no te olvides el comentario de texto, que ya mismo vienen los exámenes", "... Sí..." (Porqué esperaba escuchar la palabra "amo" detrás del "sí"?, porqué me empalmé mientras repetía en mi cabeza "amo"?). Se fue por el pasillo y yo no miré atrás. El trabajo es el trabajo, o le voy a dar clases de Literatura al "Dolorosa"?. Cada cosa en su sitio y yo, con mis gafas.
Tengo que comprar pasta, huevos y arroz. Y tabaco, que me queda poco. A ver qué me hago de cena. Lo mismo me compro unos fideos chinos de esos de cinco minutos, es rápido y llena. En fin.
Montag, 26. April 2010
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Frankfurt sin Adriana
Frankfurt se congela sin Adriana.
Detrás de los cristales, dice, me va entrando el invierno y mira qué delgado. Como las cuchillas, dice, en cristales y en trocitos de hielo se me cuelan. La piel, dice, la piel se me cuartea y me entra el frío, ése frío, que clava astillas y que no entiende si Enero o si Marzo. Adriana se recoge como las cajas de música. Abriga el pecho la medalla del aire. Se toca Adriana sin reconocer su piel. ¿Recuerdas mi ventana?, dice, entraban las primaveras por el río y el verde de las ramas, ¿recuerdas?. Los recuerdos eran como campanillas que se pierden en el eco del desván. ¿Recuerdas?, la melodía del hielo iba azulando las sienes de Adriana. Cuerdas que se desatan. Marionetas que dejan posados sus brazos en el suelo.
Yo era quien cantaba las nanas insignificantes. Era yo quien soplaba el aire de tu pelo y tú pensabas que era el aire de tu pelo quien soplaba, y entre tanto aire, burbujas para que el invierno no llegase. Tengo frío, empezó a decir. Antes de que el azul llenase su cajita de música Adriana me dijo "tengo frío". Aviones que se pierden en las alturas. Cartas que se envían desde el exilio. Yo soplaba la vela en los días de sol y ella se iba embarcando en el tejado de donde se cuelga la luna. El invierno tomó Frankfurt. Después sucumbieron Hannover, Hamburg y Schwerin. Adriana, desde su ventana, dejó de recordar el olor de la cocina y la distancia del pasillo. Cerrar las puertas del invernadero. Sellar las ranuras y conservar lo poco de aire que queda. Yo le tomé la mano y le susurré que no me olvidase.
"Mira, éste traje me lo he comprado hoy, ¿qué te parece?". "Ja, ja, ja, qué tonto eres, ven aquí y deja de hacer el mono". "¡Cumpleaños feliz!, para celebrarlo te he hecho un café". "¡Por fin me llamas!, no sabes cuánto te he echado de menos". "¡Vamos, ven a bailar!, hoy es viernes, no seas tan viejo". "Tengo que volver a Cuba. No sabes lo preciosa que es". "Buenos días, tonto". "Buenas noches, me alegra que te hayas pasado a verme"...
Sonntag, 7. März 2010
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En el desván
Madre, ella es elegante como las pestañas
como los pasos descalzos ella es suave
como las guirnaldas y como las manzanas
ella es azul como el cristal que no se rompe
tiene una mano que gira con las uñas encogidas
y una cadera que no se quiebra
y medio collar de labios y hielo
que sonríen los dientes son sonrisas
Madre, ella me susurra y tuerce la voz
con su ropa tendida se pierde no suena
el frío en susurro de las interferencias
ella es constante en sus mejillas
y tiene un ojo abierto y un pie quebrado
Madre su cuello es azul
Madre su hombro es azul
Madre, susurra en azul sin tristeza
su voz muda y sin aire en los pulmones
Madre, es bellísima como las cuerdas de los violines
como las teclas de un piano es bellísima
como el hielo en el hueco de la boca
mira cómo sueña
los sueños helados de melocotón y uva
de arena de playa ya no estaba triste
Madre su brazo torcido de frío
sus dientes Madre susurran qué me susurran
las flores congeladas y una muñeca que se tuerce
Deja que susurre Madre
que no volverá Quitasueños
Ella es bellísima como el cristal
brilla como un espejo quebrado
y me sonríe Madre mientras sueña qué sueña
pasos que no da y besos sin labios
ya no está triste Madre no lo vé?
Uñas que no arañan y un ojo abierto
sí, seguro que están soñando.
Montag, 22. Februar 2010
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Otro
(...)
- Sí que me hace falta todo lo que dices. Me hace falta que se me vaya la pelota, hacer el imbécil y despeinar a la gente. Si te molestó la vez que te vomité encima haberte quitado de en medio. Yo tampoco quería tener un llavero con tu cara colgando ni hacer de padre con alguien que se mira tanto al espejo. Qué te has creído? que podría haber cambiado? que podría convertirme... en qué?. Para mí que te has equivocado. Tú allá si pretendes parar las mareas, o retrasar el tiempo que tarda el sol en esconderse. Y me echas en cara que soy un hijoputa? un engreído? un egocéntrico? claro que sí, joder, no me lo quito ni con agua hirviendo. Vas a venderme tus moralinas y tus flores? anda que te aguante otro las pataletas y las charlas de las telenovelas, ESTOY OCUPADO, no ves? me quiero y me ocupo de mí, me cuido, te parece poca tarea? ponerme entre paréntesis para echar un par de polvos es instinto y si sé que va a ser un problema me la casco y en paz. Voy a hacerme un Cristo por una cama y un agujero? vas lista. Échame los perros, dispara, ponme una bomba en la cocina, me han explotado tantas cocinas que como en el servicio, ya no me merece la pena repararla. Sí que me hace falta. Me hace falta hacer todo lo que me echas en cara. Y me encanta. Yo necesito poco, con pocas drogas voy y vengo de la luna. Con tanta poesiíta y tanta pollada. A otro perro con ese hueso, si te voy a tener que pedir perdón cada vez que pote en una iglesia voy a tener trabajo. Tú misma con lo que te haces...
(Se fue poniendo la chaqueta y colocándose la corbata)
... Y qué quieres que te diga, te diría que lo siento, pero es que no lo siento. Ahí te dejo el libro que me pediste. Es bastante malo, pero a tí seguro que te gusta, te lo puedes quedar. Y no te cagues en mis muertos, que el que escupe hacia arriba, le cae en la cara. Ésto queda entre nosotros, vale?. A la gente no le interesan estas cosas.
(...)
Donnerstag, 11. Februar 2010
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El correo que siempre llega tarde
No deberías tomártelo como algo personal. Yo sólo pasaba por ahí, eso es todo. A lo mejor se me empaniaron las gafas, ya sabes, uno no ve bien cuando los cristales se mojan y el resto, el resto sólo se desdibuja entre las dioptrías y las gotas. Yo no tenía intenciones de nada de eso, estaba lloviendo como siempre y yo no tenía paraguas. Y tampoco me di cuenta de que las cosas que decías eran importantes, no me di cuenta que realmente tenías problemas, ni me di cuenta de lo ninia que eras. Yo sólo te creí, te tomé la palabra, pensaba que sólo era eso, una charla de café, poco más, la ropa tendida al sol de la estufa y el calor del microondas antes de que la campanita suene. Después ya sabes, volvieron a ser las seis de la maniana y me quité el traje de sirenita, de princesa, y nos fuimos disolviendo mientras a cántaros caían del cielo ladrillos que tiran a dar, problemas, papeles, enredos, madejas y mil películas más que sólo uno se cree, mientras, nos íbamos disolviendo en el siguiente chaparrón.
Y después de haberme ido te llegaron las postales que te mandé hace tiempo. Después, cuando ya estaba lejos, un Deus ex Machina a destiempo, a toro pasado, una explosión silenciosa que salpicaba a todo el que pasaba cerca. No me pudiste pedir explicaciones y no pude dártelas, como mucho me pitaron los oídos cuando iba en algún tren a nosédónde, yo pensé que era el tiempo, tú conjurabas al cielo y al infierno en contra de los silencios que qué se le va a hacer. Preguntas retóricas que no tienen soluciones, que se saben y que no queda bien decirlas, preguntas que quedan bien porque son preguntas huecas y que te dejan hueco cuando las preguntas, preguntas sobre las preguntas mientras yo esperaba en alguna estación que me llevaran a la primera primavera.
Y ahora, ya ves, chaparrones como ladrillos, películas que sólo uno vive en su cabeza. Ahí afuera apenas hacen dos grados y son las dos de la tarde. Por alguna razón lógica sigo sin paraguas y cuando se me mojan las gafas siempre te veo de alguna manera, ya sabes, como cuando pongo el tocadiscos. De cualquier manera, lo que te quiero decir es que está bien, quiero decir, que está bien todo lo que hiciste, es lo que se tiene que hacer en esos casos, tuviste razón, toda la razón del mundo y si llueve, que llueva, eso depende del tiempo, contra eso no se puede hacer nada, como mucho, comprarse un paraguas y encender el microondas, poco más.
Y dentro de poco cogeré otro tren y me llevará lejos y esperaré a la primera primavera y te volveré a echar de menos cuando no me piten los oídos y seguirá lloviendo y esa película sólo la viviré yo y qué le importa al vecino y en fin, ni siquiera merecerá la pena que te escriba una carta para no mandártela, el correo siempre llega tarde y las cartas, cuando las lees, siempre suenan melancólocas y qué va, "eso es así", no?. En fin, qué te voy a contar, si tienes razón en todo?.
Montag, 9. November 2009
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Las cosas
Serían algo más de las dos cuando llamó a mi puerta. "Tienes un cigarrillo?" cejas arqueadas y cara de invierno. Fuera estaba cayendo el diluvio universal. Otra vez.
Me quedaban seis cigarrillos y era generoso. "Perdona, pensaba que estabas dormido. Yo no puedo dormir". "Qué te ha pasado?" Yo tenía una chimenea a medias y carbón nunca me faltaba, tenía una manta verde árabe que en realidad era una alfombra, pero era demasiado bonita para pisarla y también tenía una cajita donde guardaba los secretos que no se pueden contar a nadie.
"Creo que me he enamorado" empieza ella. "Hoy he vuelto a darme cuenta". Se había estado acostando regularmente con el mismo durante los últimos cinco meses. Desde que echaba en falta su ración de pasión semanal lo echaba de menos. Todo era muy complicado: nombres, fechas, bares, copas y fiestas. Yo asentía mientras me hacía cigarrillos de aquellos. "Tienes otro cigarrillo?" - claro. "Quiero algo más serio con él, pero él se distancia cada vez más. No quiere nada serio, pero dice que no podría verme sin querer estar conmigo más íntimamente". Él quería una amante en toda regla. Ella quería un un compromiso, un marido y un padre, todo en uno. Él se negaba y ella deshojaba lágrimas a las tres de la noche en el cuarto de un amigo.
"Ya sé que es difícil... pero piensa que es él el que se lo pierde. Por lo que te conozco eres una tía de puta madre, si supiera quien eres, no pensaría esas tonterías." "Tú crees" - claro. Ungüento de autoestima para almas desequilibradas, las heridas y dolores de una cosa que supuestamente se llama "Amor", desconsuelos de miel a la luz de la luna. Lamiéndose las heridas, con cara de otonio y mientras suelta humo, "... Deberíamos habernos enrollado nosotros..." - "... No" "Y porqué no?", "Esas cosas no funcionan. Si me conocieras no pensarías esas cosas y... tú eres demasiado de puta madre para un niniato como yo. Acabaríamos a punialadas y mejor así, no?". Y se hizo el silencio. Un silencio que no era mío, era suyo, mientras miraba distraídamente el marco de la ventana.
"Supongo que sí". Apagó el cigarrillo varias veces con cuidado. "Uf, qué tarde es. Oye, perdona que te haya molestado hasta tan tarde" - "No pasa nada, maniana duermo siesta y ya está, lo importante eres tú, vale?... mejor?" - "Ahora quiero dormir. Lo mismo maniana lo veo de otra manera. Gracias por haberme escuchado eh?" - "Venga, llévate mi paraguas, que no para de llover".
Cerré la puerta. Quedaba un cigarrillo, me lo fumé mirando el marco de la ventana, en un silencio que sí era mío, un silencio como un calzador que te mete en el cuerpo por tu propio peso. Fuera seguía diluviando. Me acordé que sólo tenía un paraguas y se lo había llevado. Lo mismo maniana escampaba. Si, a lo mejor, en invierno, sale el sol. Seré tonto.
Podría decir que me quedé mirando a través de la ventana, mirando caer la lluvia mientras pensaba en algo profundo sobre mi alma, la deriva de los mundos o los caprichos de los dioses, podría decir que saqué conclusiones transcendentales, verdades del alma y direcciones del destino... Pero qué va. Fui tan prosaico que me quedé dormido. Además bien dormido. Dormí tres horas y media y al día siguiente me puse como una sopa. Me tengo que comprar otro paraguas. Sí. Maniana, sin falta.
Montag, 26. Oktober 2009
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After Sun
Hicimos todo el camino de vuelta en silencio. Creía que estaba durmiendo. Miraba por la ventana. No decía nada. El sol era naranja, inmenso, ocupaba todo el oeste. Las suaves colinas de Andalucía. El coche aún olía a arena y sal y parecía el suenio de una resaca. El motor era un ruido suave y constante. Íbamos dejando atrás la playa como la distancia de las fotografías y delante, más allá de las montanias amarillas del calor, la realidad.
Yo pensaba que en unos días estaría en mi sitio, con una identidad fingida, en un país prestado, con la piel quemada y un manojo de historias que no se cuentan y que acabarían por olvidarse. Ella pensaba que volvía a su sitio, con su marido y sus dos hijos, a respetar su papel de esposa frustrada, con el cabello enredado en las esquinas de la cocina.
Creía que dormía. Dejé caer una pregunta
"Lo olvidarás?"
No movió un músculo. Miraba por la ventana. El sol ocupaba todo el cielo.
"... claro."
Dos enormes transatlánticos que se cruzan enmedio del mar y siguen su camino. Aviones que no colisionan. El aire tenía treinta y nueve grados. Antes de la puesta de sol debíamos estar en la ciudad. Yo necesitaba dormir.
Donnerstag, 6. August 2009
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sin calor
Qué bien sonaba tu guitarra
y qué canciones cantamos
te aprendiste de memoria tres
y yo las tocaba en todas las fiestas.
Me llevo tus maletas
y alguna foto
y entre tanto verde
se me va escapando el aire.
Duermo todos los días
en otro lado
y siempre me dió igual
si iba o si venía.
Me desperté esta maniana
a base de suspiros
y se me pasó por la cabeza
que todo era de cartón.
Se me han muerto los claveles
me llevo tus maletas
no quiero que se me haga tarde
que me esperan los olivos.
Y ya no lloro ni aunque quiera
he quemado lo que me quedaba
y quién me va a echar de menos
el viento ya me da igual.
Donnerstag, 21. Mai 2009
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Retales
No eran las tuberías. Eran mis tripas.
Qué Navidades eran?. Había un balcón en el cuarto piso, una televisión en el suelo y una cocina estrecha. Andy Warhol, Góngora y Hawking. Mi cuarto tenía una manta preciosa y una ventana por la que me dejaba escapar con cuidado todas las noches. Los sofás eran baratos, nos los encontramos en otro portal, pintábamos nuestros cuadros y los cafés tenían aroma de naranja y sol en la cara.
Me bailas en el pecho con la punta de los pies
y en la cocina y en el salón me bailas el pecho
casi como si pasaras los visillos las ventanas
te podría respirar
Escondido como los gatos, alféizares. Las luces de la ciudad eran fascinantes y mi ventana daba a todos sitios. Leyendo ventanas hasta las tres. La niebla de la maniana, qué Navidades eran?, arreglamos una guitarra y no sonaba mal. Embarcado por los balcones y el ruido de las avenidas y las noches, sobre todo las noches.
Y de noche que no haya calma
si quedan dedos para dibujar
estos fantasmas en tu espalda
Fantasmas en tu espalda, en las paredes se proyectaba la sombra de todos. Todos tenían sus nombres, todos tenían sus historias, todos eran reales. Nada de esto es literatura. Yo estaba allí. La alfombra era azul y el agua caliente de la ducha sólo funcionaba los cinco primeros minutos. Era Navidad y era exquisito poder estar solo en aquel palacio.
No podía irme sin ella
confeccioné un patrón
la corté cuidadosamente
cupo en una maleta
Yo tenía el espíritu de un taxi, de una alfombra voladora, de un solarium de medianoche frente a la playa, con sus copas, su incienso y su salitre en el aire. Tenía colchones en la voz y abanicos en las manos y tenía el mejor secreto: los bolsillos completamente vacíos. Así podía ir al fin del mundo. Y en el fin del mundo estuve un par de veces. Tengo fotos, si quieres te las ensenio.
Yo dormía todas las noches y todas las noches sabía que me arrepentiría de haber dormido. No es así. Sigo teniendo los mismos vicios. Y si escuchas por mi ventana vas a oir... el maravilloso sonido de los colores de todas las avenidas, qué aroma!. Siempre me pillo desprevenido. Alegría. Brindad por mí sin demora.
Donnerstag, 7. Mai 2009
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Azul
Había pastel con el café. Era tu cumpleanios, o era el mío?. Te regalaron un teléfono de plástico y a mí me gustaban los acuarios. Te acuerdas del puzzle? cuántos gatos había?. Era pastel de naranja. La mermelada estaba deliciosa. El café estaba dulce y tú bailaste de puntillas. Decías "es fácil" y todos nos reímos. Entonces te pinté un dibujo que era una princesa mágica, con su coronita y su varita. Y una rana en una caja.
Después llegaron los trenes. Estaciones a las doce de la noche. El frío me lo quitaba el osito de peluche de mi bolsillo, el que me regalaste antes de salir. "Da suerte, no lo pierdas". Patas de conejo. Los trenes como los de juguete. Un cacharrito donde se montan figuritas enanas de colores. "Chú - chúuu!", y yo me montaba. Yo era azul. Llevaba una maleta y no sabía hablar. "Chú - chúuuu!", tirábamos del tren imitando el sonido de las vías. Qué divertido era!. Había figuritas verdes, rojas y amarillas, pero yo era azul. "Chú - chúuuuu". Qué me regalaste antes de salir?, era un osito de peluche?. Imitábamos el sonido de las vías y el pastel tenía mermelada de naranja. El tren tenía figuritas de colores y te dibujé una princesa mágica. Qué divertido era!.
La cafetera era de marruecos. Los manteles tenían letras chinas y la alfombra era de colores. Verde, rojo, amarillo... Yo jugaba a los trenes cuando llegaste con el té. Qué caliente estaba el té!, casi me quemé la nariz con el vapor. También había una pecera grande. Me gustan las peceras. El sabor del té caliente y la alfombra de colores. Yo no sabía hablar pero todo era divertido. Hablábamos diciendo "Chú - chúuuu" y te pregunté por el teléfono de juguete. Me lo regalaste antes de salir. Me dijiste "Te llamaré por aquí, no lo pierdas". Yo era azul.
Tampoco me gustan los sombreros.
Sonntag, 22. Februar 2009
Publicado por Búfalo um 15:45 1 comentarios
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bueno
hoy he sido bueno
he ido al colegio en bicicleta
y nadie ha notado nada
he mantenido el tipo
y he contestado "bien" cuando me han preguntado "qué tal?"
la gente se lo cree
la gente que nunca sabe nada
la gente que no le importa
y qué más les dará
si el pecho o no
o si todo lo demás
hoy he funcionado bien
metí tu rosa en el frigorífico
para que se conserve
hoy nadie ha notado
que no tengo
ganas de correr
pero he sido bueno
he sonreido y he hecho gracias
y la gente me ha creído
Montag, 16. Februar 2009
Publicado por Búfalo um 13:49 3 comentarios
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Eco
"Vente" me dijiste, yo tenía sólo Sur y tú todos los colores, yo las cometas y tú los mares, tú las lunas y yo los observatorios. Y nunca salía el sol.
"Vente" me dijiste, como las sirenas a los marineros, como las sirenas a la policía. Tan lejos. Recuerdas?, yo estaba loco. Y todo era perfecto.
Después los tambores. Después perder el sentido. Después dejé de creer en Dios porque yo mismo, yo en persona, podía con todo aquello. Después, la Primavera como la primera, las flores como los colores, y el aire. El aire.
Después no necesité a nadie.
Montag, 9. Februar 2009
Publicado por Búfalo um 21:20 3 comentarios
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