"... Recuerda", me decías "... recuerda"...
A mí me salían canas en el cabello y tú jugabas con los coches, con los trenes y las ciudades. Encontrábamos tesoros debajo del mar, tocábamos el tambor y me montaste en tu nave espacial. "... Recuerda", me decías y yo pensaba que cómo me podría olvidar?.
Tenemos que esconder la nave, te dije, la escondimos junto con los recuerdos y los tesoros cuando se empezaban a oxidar. Mirando al cielo esperando algo que era muy importante pero que no acierto a recordar.
Cuentos de príncipes y princesas, los pasitos del vals que te inventaste, me decías "... recuerda" y sólo recuerdo eso. El pozo de los deseos. Tirabas una moneda y te lo concedía. Yo no sabía porqué era un pozo y no una fuente.
Yo jugaba con los coches, con los trenes y las ciudades y a tí te salían canas en el cabello. Te monté en la nave y fuimos por el espacio. Cómo se llamaba el planeta? sonaba como los pies desnudos en la hierba. "... Recuerda", me decías sin tristeza, el sol brillaba en cada estrella y casa era cualquiera de ellas. Aterrizar siempre estaba entre paréntesis.
Intento imitar tus gestos, tus palabras y tu manera de mirar, pero cómo eran?. "... Recuerda", decías, yo empecé a tocar el tambor y vi con un ojo cómo te ibas antes de quedarme dormido.
"... Recuerda", decías "... recuerda"... pero qué era lo que tenía que recordar?
Entre paréntesis.
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Recovery System
Solías decir que no importaba.
Que enterraríamos el muerto sin ceremonias y sin lutos.
Se nos ocurrió hacer una feria y después llegó la resaca.
Y se nos despertó el hambre a deshora y por la espalda.
No hice ruido al cerrar la puerta.
El sol salía por el alféizar de detrás de tu ventana.
Fui desapareciéndome como el azúcar en el café.
Hacia el amor de cromo y cristal de los edificios más altos.
Entonces empezó la temporada de la lluvia.
La cordura de las manianas, el uniforme de la camisa planchada.
Desfilando la marioneta hacia un lugar desinfectado e higiénico.
Donde reinaban las letras del periódico y el parte del tiempo.
No me digas que me volví invisible.
Se me fue borrando la memoria como hace el aire en la playa.
Como hace el humo me fui evaporando sin quejarme un centímetro.
Desbarajando las cartas que escribiste una a una con tanto cuidado.
No me digas que te volviste invisible.
Te fuiste esfumando como los trucos de espuma de cerveza.
Te embarcaste en el tejado de anteayer y dejé de esperar.
Matando el tiempo como el que aplasta un cigarrillo.
No me digas que nos volvimos invisibles.
Y ni siquiera nos reconocimos al cruzarnos por la avenida.
Y ni siquiera nos mezclamos como hace el viento cuando empieza Otonio.
Ni siquiera se nos ocurrió echarnos de menos el uno al lado del otro.
Las operaciones funcionan correctamente.
Hemos logrado reducir el dolor a un ochenta y dos por ciento, ya no mata.
El orden en el ritmo de latencia sigue siendo el correcto y recomendado.
Todo funciona, funciono, como funciona el mecanismo que mide los minutos. Y los segundos.
Mittwoch, 24. Oktober 2012
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... y me llevo una.
A mi vecino le molesta que tire los geranios por la ventana, que dispare flores y que escuche música, debería ser policía, quizá así se le bajen los humos y pueda relajar el lomo. Por la radio, pica el escozor del siguiente profeta. “Tienes razón, tío, eres bueno, con suerte te llevas el abrigo roído y la barba en remojo, para cuando hagan el recuento”, a quién se le ocurre regalar la salvación? Eso es un chollo, puedes pedir lo que quieras. Hagamos negocio. Saqué los dados y me dejó sin un duro. Y mira que si es el verdadero profeta? Siempre me entero el último. Menos mal que la cama siempre trae la solución. Mano de Santo.
Y la brisa del día siguiente traía más princesas. Sota, caballo y Rey. Yo creía que las coleccionaba a todas, es grato saber que siempre rizas el rizo. A mí también se me riza el rizo, he aprendido a echar de mi casa a quien no cabe (la muy venenosa entró por la puerta, yo no sabía que era más grande que yo, entró y ocupó tanto espacio que tenía que salir a la calle a fumar -literalmente- al día siguiente estaba en la calle, la cara hasta el suelo y escupiéndome piropos grotescamente). Palmaditas en la espalda y a esperar al monstruo de la siguiente pantalla. Al saltar desde ese trampolín, hice tres rizos y lo clavé. Conservo el alma, que no es poco. Me cuido: me plancho el pecho, lo almidono y le saco brillo “el próximo viaje será a la luna”, me vuelvo a repetir, y empiezo a dar saltos por el balcón y me ven y me dicen que qué bien salto y les digo ves? llego a la luna y se sonríen y yo también y sigo saltando y en fin.
Vendiendo lo que haga falta. Monto el garito en la esquina y lo mismo cae alguien. Que no me vengan con reproches, que no llamo a nadie. Yo sólo lo vendo, y entre mi clientela está Dulcinea, Ofelia y la sota de bastos; está Morgana, Mata-Hari y la Cítrica (que en realidad se llama Raúl, pero cuenta como chica); está la Madre Teresa de Calcuta, Lolita y la dama de rombos (que es preciosa, pero tiene mucho malahe), todas se llevan algo, todas tienen un talento sin fin y yo no tengo nada, el equilibrio es perfecto, bailemos un fox-trot. Haremos una fiesta en la azotea y llamaremos a todos los gatos, tengo unos fuegos artificiales que funcionan al revés, sabes? Mira, del cielo empieza a salir humo, el humo se condensa y se vuelve lentamente en chispas, chispas que van subiendo al cielo y que brillan más cuanto más se acercan al centro y lo iluminan todo, entonces, cuando todas se juntan mágicamente en el cielo, suena un fabuloso estruendo al revés (algo así como “!!moooB”) y se dibuja una línea incandescente desde el cielo hasta la azotea, donde estaremos nosotros, esperando con un mechero encendido justo donde cae, entonces brindaremos y no se acabará el champán. Qué?, te apuntas?.
Mary Leen y Georgette me invitan a café. Me invitan a un café Mary Leen y Georgette!. Francia y Japón en la terraza. Yo les explico que estoy de viaje, que soy cámara de prensa y que yo sólo grabo. “Deberías grabar cosas bonitas”, dice Georgette antes de desabrocharse el kimono. El sabor del chocolate. El acento de Mary Leen. El sabor del chocolate (ya lo he dicho? - es que es un sabor muy intenso). “Puedo grabar lo que quieras, pero son otros los que montan las imágenes” - “Pues graba ésto hasta que se acaben las cintas”. Cinco cintas grabamos en un fin de semana. Dije que me robaron las cintas.
Cine de chinitas. Las luces de Berlín cuando se echa el sol. Dar paseos de siete leguas, de tren en tren, pasando las estaciones, invierno, Herbst, otonio, Winter, noviembre, Januar, detrás de la ventana, me abrigo la espalda con la invención del nuevo truco: colonizaremos el polo norte y entonces sí será el deshielo, no te parece pornográfico?, yo me llevaré un olivo, para calentarme el pecho, claro, por ahora, desde el tren, me abrigo la espalda para no pasar frío, que se desenfoca la lente y no va bien.
Así que ya sabes, si necesitas una mentira piadosa, las mil y una noches o un vino peleón a deshora, pásate por la esquina, a ver si tengo el garito montado. Si necesitas morfina, la extremaunción o un tripi, si te hace falta un hombro en el que llorar y una mano con un látigo, tengo un frac nuevo en el cajón, no te lo pierdas. Saldremos por la noche y seremos Lucy Ferina y Frank Einstein, presentes, por si pasan lista y llego un pelín tarde. Ya sabes, los trenes nunca son puntuales, transbordar es difícil, tú espérame, que seguro que llego. Pero seguro eh?, fijo.
Confía en mí. Seguro. Por éstas.
Freitag, 23. März 2012
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Sigo creyendo que...
Sí. Cuando volví a casa me dí cuenta. Me había dejado la calefacción puesta, a cambio, mi salón se había calentado como la primavera. Ropa en el sofá, papeles por el suelo,"Un piso de estudiantes" había pensado. Y me puse manos a la obra.
Cartas con "te echo de menos", fotos con "ha sido genial" escrito en una esquina, mi cara muerta de risa, la tuya detrás haciendo una broma, te acuerdas de lo que me dijiste en la última fiesta? aún no se me ha olvidado, llevas toda la razón, y sólo por eso...
Llámame, llámame y dime que te ha salido lo que esperabas, cuéntame que te ahora te toca triunfar a tí y que ya era hora, "yo doy suerte" te dije, dime que es verdad y cuéntame, cuéntame que el mundo está loco y que sólo tú te salvas: dime que te han dicho que sí, y que te sienta genial, dime que lo has conseguido, que haces las maletas para empezar los mejores días de tu vida y que son un regalo, dime que lo has logrado, dime que te quieren mucho, que ayer te echaron el mejor polvo de tu vida y que para colmo tiene dinero, dime, dime, que te has ganado la gloria y que te la van a servir en un plato de plata, y que, de postre, esperas algo mejor todavía.
Escríbeme, escríbeme una carta que me diga que justo ahora estás bailando una copla de la radio que no sabes lo que significa, pero que te encanta. Escríbeme que te han regalado fuegos artificiales, que tienen colores y que ponen tu nombre allí en lo alto, para que lo vean todos, dime que te ha tocado el premio gordo, que el Betis ha ganado cinco a cero, que oficialmente somos los mejores y que maniana será aún mejor. Escríbeme una carta que tenga unas vacaciones en el Caribe de tu azotea y una playa bajo la ventana de tus días siguientes, parece que llega el momento de la fruta y ya mismo cae tu manzana, descubriremos la nueva Ley de la Gravedad y tendremos lunas alrededor, con sus días, sus noches y sus marcianos; tanta esperanza no puede traer nada malo, y mira cómo viene el día siguiente, tienes que escribirme y decírmelo, que has ganado la carrera, que tienes una corona de laureles y que los vas a usar para cocinar un almuerzo con los amigos, invítame entonces!, invítame y así me cuentas que tus viajes son mejores que un día de verano en un parque de atracciones, y te llevo el vino, y me cuentas más, y después, sigue contándome.
Qué quieres que te diga, yo sigo creyendo que Elvis sigue vivo, que esta primavera será preciosa y que si una noche no me siento Jim Morrison, no salgo; qué quieres que te diga, sigo creyendo en Kiko Veneno, en Wittgenstein y en mi vecino de enfrente; sigo creyendo, que deberíamos organizar una fiesta, invitar al resto de los nuestros y ver quién vomita primero; cómo no voy a creer!, si me miro y no me lo creo, si te pienso y me alegro más que el que espera un Döner cuando está canino, cómo no voy a creer, si somos históricos y no lo sabe nadie!, qué quieres que te diga?.
Fíjate, todavía sigo creyendo, en el Monedismo, en Billie Holliday y en la luna; en Juan de Juan, en una cerveza de vez en cuando y en los milagros; sigo creyendo en Bob Dylan; en la Biblia y en todo lo contrario, en que maniana todo será mejor todavía, en que "tener ganas" es la mejor medicina y que algo tan simple como una llamada te puede cambiar la vida; después de todo, incluso sigo creyendo que ahora es el momento perfecto para seguir haciéndolo así de bien, así de genial, no es magnífico?
Pues sí. Cuando volví a casa me había dejado la calefacción puesta. Tenía a la Primavera en el sofá y estaba todo en orden para seguir siendo Primavera. "Un piso de estudiantes" había pensado. Siempre ha sido así.
Y me puse manos a la obra.
Sonntag, 5. Februar 2012
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Sé yo.
Me gustaría que fueras yo para saber todas las historias que no le interesan a nadie. Que fueras yo. Para saber cómo se siente ahí abajo o ahí arriba. Conocer los esqueletos de todos esos fantasmas.
Gimotear bajo la lluvia y contar un chiste. Y hacer que suene gracioso.
Descoyuntar el alma para que quepa en una foto. Y mandarla a una dirección equivocada.
Abrir una botella de champán. Y que salgan las sillas llenas y la mesa vacía.
Y ojalá conocieras el sabor de los besos de café y tabaco.
Las joyas de la corona y la entrepierna del cielo. Sé yo.
Y conoce la distancia entre una foto y un recuerdo. El planetario de las manianas como los naufragios. El humo de los atascos de tu casa a la mía.
Déjame que te cuente lo que cuesta. Déjate comprender lo que es creer en tu madre como un madero para no caer en el pasado.
Déjame que te explique el pretérito imperfecto. Los besos por teléfono.
Preguntar cuánto queda para llegar.
Levantarse del suelo con la cara partida y sonreír al adversario.
Rezar para que se acabe la religión.
Sudar tinta.
Una vergüenza.
Sé yo.
Y cuélgate del teléfono. Sé yo.
Y vuelve a casa cada vez con otra cara. Y que aún así te reconozcan.
Y escaparte para dar volatadas.
Y embarcarte.
Y hacerte un personaje ficticio.
Y hacerlo real.
Y que seas tú. Y que tu vida suene a chiste.
Y hacer que tenga gracia.
Y conseguirlo.
Perderle el miedo a la oscuridad a base de jugar con las pesadillas. Y echarlas de menos cuando no vienen. A verte en los espejos del aeropuerto. Y en los suburbios. Traficarte en los trenes.
Darle una paliza a tu sombra. Y que te gane ella.
Me gustaría que fueras yo y te despertaras en mi cama. Y que fueras puntual. Y comer pasta con tomate. Y echarte las manos a la cabeza al ver las noticias. Sé yo y come de mi plato.
Y canta desafinado. Y hacer que suene bien.
Y tropezar. Y fingir que es un paso de baile.
Y bailar. Y parecer que tropiezas.
Y no saber decir lo que quieres decir. Y decir lo que no quieres decir. Y no saber callarte cuando debes. Y seguir intentándolo hasta que salga. Y partirte la cabeza intentándolo.
Sonntag, 18. Dezember 2011
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Hilo rojo y chucherías.
Te dejo esta nota en tu ventana.
Estoy cosido.
Las cartas que te escribía, recuerdas?.
Tormentas encajadas en el lado derecho del paracaídas.
Quitando las flores podridas del florero.
Miro postales de cuando las tripas rotas.
En la buhardilla se quedó dormida mi cenicienta.
Las flores con las que te adorno el pelo.
Las fotos de los días de playa.
Mirando cómo crece el invierno en plantas que se congelan.
Apareció un agujero en mi tobillo.
Los inviernos que pasan detrás de la ventana.
El olor de la cocina, el piano del sofá, ábreme el balcón.
Limpié de hormigas el patio del colegio.
El silencio que va creciendo detrás de la espalda.
Volaban pájaros por el cielo de las revueltas de Chile.
El día que descubrí Luz en los rincones de mi piano.
Esa manía de mirar al suelo de mirar al suelo de mirar al suelo.
De mirar al suelo y mira cómo sube el invierno por la rodilla.
Fundamos las monedas que nos queden.
Pongamos guirnaldas por si llegan invitados.
Hagamos algo absurdo y sin sentido.
Hagamos algo para enamorarnos.
Escribámonos las vidas en una botella a la playa.
Cosámonos los costados con hilo rojo y chucherías.
Gastemos esta sangrecita en dibujos.
Los colores que tiene el silencio de tu aliento.
He cambiado la ternura de mis cortinas.
Por frases congeladas de suicidas.
Los relojes dan vueltas de nuevo de nuevo de nuevo.
Fotos que echan ancla en otro horizonte.
La resaca de un vino que nunca probamos.
Las cartas que te escribía, recuerdas?
Estoy cosido.
Te dejo esta nota en tu ventana.
Sonntag, 20. November 2011
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La borrachera de Ella Fitzgerald
La borrachera de Ella Fitzgerald, que hoy no canta bien. La borrachera de Ella Fitzgerald. De fumar y de botellines de cerveza. La que lleva. Y no encuentras a Sevilla ni debajo de la barra. No me queda para comprar tabaco, y esta ropa que apesta a humo. Y dónde habrá un balcón cuando se necesita?. En el piso de Miguel había balcón, una vez vomitamos un amigo y yo. Desde el segundo. Sí. Aquí me queda un cigarro. Tengo la boca seca.
Y después te mandan una postalita. Una firmita abajo y una despedida. Y se te pasan los días y lo mismo le escribes maniana, pero en fin. Y les pides disculpas estoy en la cárcel les dices y es un chiste, claro, un chiste, y se ríen todos juntos y brindan, y no sales en las fotos porque estás escuchando cantar a Ella Fitzgerald que esta noche está borracha. Seguro que ha fumado. El cenicero va lleno de colillas. Maniana pongo la lavadora. Claro, la lavadora.
Y te metes en un aeropuerto y no te dejan fumar. Y te pasas un día entero de viaje, y te arreglas, y ves a tu madre, que siempre está fabulosa, y después sales por otro aeropuerto y los que pulen el suelo se conocen y se saludan y en fin, que lo mismo es un tren. Y te miran el billete con cara de periódico. Y te vas a otro sitio sólo para ver a los colegas que te quedan vivos. Vaya la que lleva Ella Fitgerald. No da una en el clavo. Y como es viernes te pides un güiski y brindas al aire como los toreros, hehehe... una plaza por aquí cerca. Sí hombre. Por lo menos te puedes tomar tres. Algo es algo. Algo. Tomas ese algo como si te salvara. Pffff. Y qué vas a contestar cuando te preguntan?. Son los mejores días de mi vida. Y bueno no está mal no es una cárcel. Un balcón. Un balcón para qué? si la semana que viene nieva otra vez. Y te olvidas hasta de echar de menos. Sí. Te olvidas de echar de menos. Eso lo tengo que escribir. Y qué mal canta la Fitzgerald. Hoy no está fina.
Y dónde estará la de la barra?. Y cómo es que cierran tan pronto?. En Sevilla seguro que quedaría algo abierto. O me pasaría por el piso de alguno. Y cada vez que escribo la fecha de hoy se me ponen los vellos de punta. Me pongo malo cuando leo en algún lado tres de Noviembre del dos mil cuatro. La cabeza se me va de viaje. Catorce de Julio del dos mil uno. Tres de Enero de mil novecientos noventa y ocho. Veinticindo de mayo de mil novecientos noventa y dos. O cuando mi madre se cayó de un banquillo, cogiendo aceitunas. Sería a finales de verano, del más o menos, mil novecientos noventa? o antes, lo menos el ochenta y siete. Qué feliz era yo en el ochenta y siete!. Y mi madre. El Parque de María Luisa cuando me llevaba mi padre. Y que no me entre la llorona, un traguito. Y ya se le ve el fondo, porqué no le echan hielo aquí?. Dónde se habrá metido la camarera?. Y Ella canta fatal hoy.
Diecinueve de Octubre del dos mil once. El dos mil once. Parece que haces equilibrios, de lo alto que está. Y sabes que es una fecha del pasado, y que qué feliz eras en el dos mil once. Es casa tengo tabaco. Y esas cosas. Menos mal. Y tienes que limpiar un poquito. Por lo menos ordenar las cosas. Claro, si nadie te dice que limpies. Y tocas la guitarra sin gracia y bueno, por lo menos te encuentras de vez en cuando. Algo es algo. Algo es algo. Me la termino y tiro a casa. Y Ella Fitgerald que sigue cantando borracha. Y lo mismo después escribes una postalita de respuesta a alguien, pero para qué?, si al final siempre se te olvida y esas cosas. Pedir disculpas. Maniana. Qué mal canta hoy. Menos mal que me voy. Yo ya no la aguanto más.
Mittwoch, 19. Oktober 2011
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Cine de chinitas
Cine de chinitas, Kreuzberg, Lisa, arroz con pescado, "todos piensan en sexo, no lo ves?", hacer la compra antes de que venga, mejor que Manhattan, acordeón ruso, bicicletas antes de caer el sol, fiestas en la orilla del río, Zoológico, orquesta que se desgrana con perfume de mi pequenia, maratón, diez de la noche, mientras cantaba alguna canción por la comisura de los labios.
... y mientras tanto, en bicicleta...
Cine en la orilla del río, medianoche en Kreuzberg, orquesta de zoológico que se desgrana con las chinitas en perfumes de Lisa, mejor un acordeón ruso, antes de caer Manhattan, hacer la compra antes de que venga, mientras por la comisura de los labios "todos piensan en sexo, no lo ves?", en la orilla del río, arroz con pescado, cantando alguna canción de chinitas.
... cantando la canción de chinitas...
Cine de medianoche, Manhattan con arroz, zoológico de Kreuzberg, "Todos piensan en Lisa, no lo cantas?", acordeón con pescado, diez de la noche en bicicleta esperando la comisura de los labios, maratón de fiestas en la orilla de alguna canción, mi pequenia que se desgrana haciendo la compra, perfume de sexo, bicicletas de sol antes de caer, la comisura del río que cantaba chinitas no ves?.
... Franz sonríe...
Cine de mi pequenia, mejor que las diez de la noche, todos piensan en orquestas, "hacer la compra en la orilla del río", sexo antes de que venga, Kreuzberg se desgrana en chinitas por la comisura de los labios, zoológico de bicicletas en Manhattan, mientras festejaba el maratón de antes de caer el sol, el acordeón de la rusa Lisa, no ves?, antes de caer el sol, medianoche a las diez, chinitas.
... En la cocina de tu piso...
Cine de Lisa, Manhattan a las diez de la noche y Kreuzberg a medianoche en bicicleta, la comisura de los labios piensan en hacer la compra, "no ves?, arroz para las chinitas de mi pequenia", alguna canción del acordeón, ruso el sol antes de caer, todas las chinitas tienen sexo en bicicleta, desgranando el pescado con arroz, orquesta de la orilla del río, fiesta de maratón, antes de que venga.
... Casi sale de la ducha...
Cine de sol, el pescado de las chinitas y la comisura de los labios, la orquesta de Lisa en Manhattan a medianoche, todos hablan de Kreuzberg durante el sexo, "se compra al ruso", a las diez de la noche mi pequenia, no ves el acordeón?, hacer bicicletas al caer el sol, alguna canción de zoológico en maratón de perfumes, la orilla del arroz que se desgrana por el río mientras canta.
... Y asoma por la puerta...
Donnerstag, 15. September 2011
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“Hablar contigo es como cortar carne cruda con las manos”
Cinco y media y suena el despertador... recuerdas? “Estás seguro de lo que estás haciendo?”
No hay tiempo de pensar, café como un martillo, dúchate y aféitate, ponte una camisa planchada y disimula, que no se note que anoche te pusiste fino y que has dormido dos horas y media. Maquíllate el pecho como si llevaras alma, si lo haces bien nadie notará quién eres y hop!, a la bicicleta a perder el resuello por el camino. “Te estás convirtiendo en otro que no conozco”, “Sí que has cambiado”, “Ya eres otro, no te conoces ni tú”, la bicicleta tiene diecinueve dientes, corro, ser puntual es importante. Treinta y cuatro personas esperando. Saca las pistolas y no dispares, que no se note que las tienes a mano.
Y entonces ya estás desintegrado, “Quién eres?” dice una voz detrás de la oreja. No la oyes, mueves los brazos como si fueras o fueses. Presentas El Evangelio porque así tiene que ser. Ellos tienen otra realidad, ellos tienen las rosas y las flores de la primavera recién estrenada, el verbo fácil y la piel tensa, ellos tienen los violines y yo tengo piedras, ellos escupen y yo disparo “Nunca podría ser como tú” dice el viento, pero a esas alturas ya has matado a tres sin esfuerzo y esperas que vengan más. Flores, versos, colores rosas y celestes y apriétate la corbata que no se te vean las cicatrices. Te contienes, no dices que son unos hijosdeputa sin estilo, no les esputas que no tienen ni idea, que necesitan de metralla en los huesos para ser robustos, ellos no te dicen que eres una puta pero sabes que lo eres, un travelo, tú también pones el culo para que un jefe misericorde te cure las heridas con euros, da igual, cuando eres tú quien tiene el látigo a los otros les toca bailar. Lo demuestras, que has pasado por el aro y que ya eres profesional, que tienes puntería para dar en la cabeza y que hueles el hachís aunque lo escondan en un bote de colonia. Ellos obedecen porque así tiene que ser. “Ya no te conozco” susurra el aire por la ventana antes de cerrarla para que no moleste. Y la cierras.
“Hablar contigo es como cortar carne cruda con las manos”. Llegas a casa y gracias a Dios aún te queda algo de salvación en el botiquín. A suspiros ves cómo se pasan las horas mientras planeas el siguiente asalto. “Eres un campeón” piensas, quieres pensar que eres un campeón pero sólo has afinado la puntería, quieres pensar que fue la decisión correcta porque a estas alturas ya no te equivocas, ya estás blindado por instinto y no sabes en qué piensas cuando miras las fotos. El mismo corazón que un Schutzstaffel. Ahora o nunca, llevas diciendo desde que saliste y ahora son ellos los que bailan y “qué más quieres?” le gritas al aire con la soberbia de los príncipes daneses. A punetazos contra nadie como los boxeadores retirados, a punialadas contra las paredes de la cocina alquilada, y así sabe el triunfo? a boca partida? Y tratas de escupir los dientes y te salen llamadas por teléfono a Mamá. Compréndeme vieja, es lo mejor que me ha pasado, ahí estaría con más imbéciles pero no me pagarían. Ella tiene mi corazón, por eso me lo pinto con tiza y voy tarateando los latidos para que no se note, “seré mentiroso” dices y detrás de la puerta cuelgan el uniforme, las pistolas y el látigo. “Te estás convirtiendo en otro que no conozco” escuchas debajo de la cama, quieres cerrar la ventana pero ya está cerrada, y te duermes por compasión contigo mismo, por una necesidad biológica, se necesita dormir para funcionar bien, no?.
Mira, si tuvieras que elegir entre un billete sin destino o quedarte donde estás... tú qué pillarías?.
Montag, 12. September 2011
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Historias que no son de héroes.
Cómo era la canción?, recuerdo la terraza, recuerdo que empezó a llover, que nos fuimos todos los que estábamos allí a un subterráneo, incluso recuerdo las canciones que canté a la guitarra, cómo era la canción?, después volvimos a escucharla y tú la cantaste mientras bailabas, después me diste tu número de teléfono y yo pensé que nunca llamaría. Tardé dos horas en hacerlo. Pregunté dónde estabas y si querías tomar la penúltima, me diste una dirección y no tenías hielo en el frigorífico.
Después siguió lloviendo, te pregunté cómo era la canción y la volviste a bailar, "no seas tonto, si te vas a casa vas a llegar como una sopa", tú dormirías en tu cama y yo en el suelo, te prometí que no pasaría nada y tú sonreíste. Sacaste una cajita con hierba. Hiciste té y lo bebimos con ron. El humo por encima de la alfombra. Eché las persianas para que siempre fuera de noche. El sofá.
La luna de las tres de la tarde. Tú me llamabas con un nombre que no era el mío, no te quise interrumpir, no sé si me importaba. El pelo enredado, la punta de los dedos y casi los ojos. Como nadar en la orilla. Llamaron por teléfono, creo, pero no había nadie. Así consecutivamente.
Fuera ya no llovía. El sol me hacía danio en los ojos y sonreía con media boca. Cómo puede seguir haciendo tanto frío?. Hice de nuevo la maleta y volví a mi ciudad. Y no volvió a sonar el teléfono. Ninguno de los dos nos volvimos a llamar. Poco más que contar. Escribirlo, para que no se me olvide, ya he olvidado trozos, cómo era la canción?, no logro recordarlo. El resto está aquí. Es todo lo que queda. Es ésto.
Freitag, 15. Juli 2011
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Sherpa
Me sentía así como los sherpas. Tenía companieros que hacían grandes gestas, compartían con sus companieros sus heroicidades y sus juegos de a ver quién es mejor, y a veces ganaban. Había fiestas en su honor, champán y canapés. Eran capaces de llegar a la cima y de coronarla con banderitas, con frases que empiezan con “la vida es...” y con razonamientos sublimes que sólo los elegidos eran capaces de formular. Yo era el sherpa. Les veía antes del comienzo de la jornada, cvuando eran torpes, pesados y sin organización en las ideas. Un soplo. Una indicación. Un empujoncito, y todo empezaba paso a paso. Y paso a paso les iba corrigiendo, rectificando, depurando ideas que eran bastas y sin forma. Los muy imbéciles, por regla general, no tenían ni idea. De hecho aún no las tienen. Les ayudaba en el desarrollo y consecución de lo que pretendían. A veces lo conseguían. Entonces les cubrían de oros, de homenajes y de “tío, eres el mejor” mientras yo me escapaba al jardín a fumarme otro. Yo era el sherpa. Cuando ellos llegaban a la cima ya era mi sexta vez. Yo no ponía banderitas. Yo no enseniaba con gori-goris las moralejas de la vida. A mí no me interesan esas galletitas. Ellos sí que saben diferenciar entre plebeyos y marqueses. Ellos sí que tienen autoridad moral para saber discernir lo magistral del plagio. Ellos sí que saben insultar con la boca grande mientras imitan a sus onanistas favoritos. A mí ya no me interesa saber. Sé qué sendero llega adónde y sobre todo porqué. Es como si te dedicas a hacer un teatro de marionetas y no sabes cómo funcionan los hilos. Es lo que pasa. Como si haces Filología Alemana y no tienes ni idea de lo que es la “Ópera de los Tres Centavos”. Como si estudias Arquitectura y preguntas qué es esto cuadrado, con agujeros dentro. Como si lees el Romancero Gitano y dices que es de Los Morancos. Es falta de disciplina, de orden, problemas psicológicos, no sé qué puede ser, pero tampoco me interesa demasiado. Lo importante es la cara que ponen cuando los demás les aplauden. Realmente piensan que son genios. No tengo nada en contra. Me parece fabuloso. Yo soy sherpa, no llevo pegatinas de propaganda ni publicito Mirindas. Y si quieres un recuerdo de la cima, te traeré un ramo de flores cuando otro imbécil quiera que le respeten.
Así que, en la próxima fiesta que organicen, si me quieres ver, búscame en el jardín y sigue el rastro de humo. Allí te espero para lo que se encarte. Podremos planear la salvación del apocalipsis, una nueva religión o rodar una película en blanco y negro. Ya sabes, soy sherpa, me encanta ayudar, sólo... pronuncia bien “Shakespeare”, es una manía, me pierden las maneras. Pido poco. Lieb' mich, du doof.
“Eso me pasa por huntarme con subarten-no!”
- Juncal -
“La marrana, la gorrina / ...”
Himno a la Represión de los Cenutrios.
Sonntag, 29. Mai 2011
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Marquesito dixit
Desde el otro lado del trauma, en qué me habré equivocado?
Me preocupa el regalo que llevaré la próxima vez
Mientras conservo mis champagnes en la bodega
Y no me quito el instinto ni con aceite hirviendo.
Marquesito dixit viajemos en tren como el resto
Marquesito dixit tomemos ésto y lo otro también
y mientras pasamos por encima de los puentes
pienso en cómo debería haber sido según Darwin.
En qué me habré equivocado?
“Si sigues pensando como un perdedor nunca vas a ganar”
como cuchillo caliente en mantequilla
la belleza de Enschede y el sol de Leipzig
y agotar una fuente si tengo sed.
Pasa el sol por los balcones, seré obseso
estoy seguro que ruedan una película sobre mi vida
cuatrocientas millas alrededor me hacen el coro
y haga lo que haga caigo de pie como las ratas.
En qué me habré equivocado?
Mientras tanto, los mismos siguen haciendo lo mismo
no se cansan, Marquesito dixit, de pensar sin pasiones
yo me enamoro quince veces cada noche y resucito
y mira qué fuerte me he puesto desde entonces.
Y, volando sobre los tejados de nueve plantas,
los próximos dos días serán otras dos eternidades
me esperan con fiestas de bienvenida, Marquesito dixit,
llevo el frac y el piano de cola, Marquesito dixit,
Y en qué me habré equivocado?
De coda, trenzas rubias, para más senias
sigo sin comprender a la que me espera por ahí
el vino y el humo y los viajes que me llevan
Marquesito dixit tengo razón y aún no sé en qué.
De coda, ramos de flores, dolor de garganta y más fotos
perfumes, notas e invitaciones con canapés de salmón
y mientras el mundo sigue hundiéndose sin estilo
en qué me habré equivocado? Marquesito dixit.
Sonntag, 8. Mai 2011
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Llegar a casa, el calor de la calefacción, abrir la maleta,
el sofá arrugado, unos papeles, el sonido del frigorífico
y la luz de las sirenas proyectada en el techo,
"el ruido de los coches es como una marea que va y viene"
Y con qué palaritas voy a traducirte estas noches?
cómo te traduciría yo la manera náufraga del lunes?
Su animalito mira con la dulzura de los desamparados,
su pequenia bestia que busca el pecho de una calefacción.
Fuera aún resuenan los ecos de los bares,
el malecón brillante de los atracos al alma,
viajes sin fin entre los hielos de las copas,
cocodrilos que sonríen plácidamente como crías.
Y al modo de isla, el atolón furtivo que se escapa con los globos,
la suave tragedia del suenio enredado en el cabello,
la cuerda de la espalda, el calor, vuelos que casi casi,
azoteas que se ven a vista de pájaro, y aire, aire templado.
Guardando el secreto de los conjurados piadosos
con qué palabritas te traduzco tu pequenia bestia?
monstruo de ternura, animal bellísimo, veneno,
cómo voy a decirte todas estas cosas?
Y esperar que tus ojos me comprendan?
Montag, 21. März 2011
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A pedales
Dándole a los pedales hasta la próxima gasolinera. Agárrame si me caigo. El transeúnte de turno se mueve para ejecutar su trabajo. Funciona. En la esquina, uno toca el violín. Sólo lleva dos euros en moneda suelta. Llueve y se me despinta el maquillaje. "Todos vamos a ir al infierno" me grita, pretende que no le entiendo, yo le digo que mi maquillaje se debe a que vengo de ver al hijo del enterrador y me prometió que bailaríamos y cantaríamos, vengo por cervezas, le digo mientras él se presigna. Caja bajo el brazo. "Sixpack", pronuncian. Cesta de atrás.
Y dándole a los pedales, agárrame si me caigo. Apenas llego a la puerta me reciben dos que discuten sobre sie el vino italiano es mejor para no comer nada. Las escaleras podrían ser las de un gallinero. Uno con una guitarra. Pretende haber viajado. Vender las papeletas de una rifa que no es la suya. La cocina no tiene sitio y quién les dijo que ahí se podía bailar?. Mira cómo estallan en risas y abrazos. "Me gusta tu maquillaje", yo esperaba encontrarme a una rubia enorme. Es un maromo que me llega al hombro. Creo que intenta algo conmigo. Joder.
Y volviendo al pedal, arrímate si hace frío. El estómago de los desamparados y el maquillaje retocado por el camino. "Estás perdido, imbécil!" me grita uno con un paraguas, no tengo tiempo de insultarle. Detrás de una esquina, otro me dedica "Ya te queda menos", menuda revelación. Desde la puerta de los bares, por las ventanas y los balcones, desde los coches, con el dedo a decirme algo que suena a condena. Hasta el de los cupones. Y digo yo que podrían hacer una coreografía o algo parecido, incluso las nubes podrían hacer de coro. Hasta las manecillas del reloj me apuntan. Llego a casa. Llueve como si se hubiese roto el cielo. "Manos arriba" me dice la cama, eso sí me parece perfecto. Lo demás ya se solucionará maniana. Apaga la luz.
Dienstag, 1. März 2011
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Descacharrado
Trafico mi alma por los agujeros donde se escapan las cosechas de invierno. Qué cobarde!. Y si fuera un chivato diría a las claras dónde está el suelo que piso, lástima, me muero de ganas de contarte las azoteas, los alféizares, el olor de la luna que pasa por delante de mis ventanas casi siempre, si no hiciese tanto frío el tiempo pasaría más lento, si supieras, si tú supieras cómo se hace un agujero todo el saco en el que he metido lo que me quedaba.
Se me hace la lengua de trapo antes de empezar a llamarte, me rajo el pecho a ver si me respira el aroma esquinero, esta vez no te vienes conmigo, me dijo, esta vez no te vienes conmigo, si supieras con qué ganas se me rompe la cabeza cada vez que sales en ese anuncio, me llora el colchón y a cambio, le pinto películas para quedarme dormido. Me sueno en la canción de los supervivientes, y hoy he vuelto a oírme diciéndole al espejo “te quiero”, no te rías, de alguna manera lo necesito, me muero de ganas por estrellarme contra la pared de tu balcón, por salir por tu baniera, por hacerte cosquillas en las tripas a destiempo, embarcarme en tu tejado y no dejarte dormir, si tú supieras, que el ruido de tus tuberías son mis dedos araniando.
Y lo mismo soy capaz de cometer la hazania y mato a todos los relojes, parece que algo dejó de funcionar ahí dentro y sueno a roto, no voy bien, atraso, sigo hablando en azul, en verde, el manojo de colores que cabe en tu jarrón, que sólo el verde, seré inconsciente, tirando por los callejones los suenios que cobro cada fin de mes, navegando el barco de las tardes que llueve, me hago de comer y me pongo la mesa como si no hubiese pasado nada, cada quince minutos me alegro de algo que ya no recuerdo, lleno el saco de las cosas que aprendí de memoria y siempre encuentro un agujero nuevo, no mires, voy a volver a morirme, ahora vuelvo, ves? ha vuelto a no pasar nada, la costumbre ya puede más que el estómago, ahora quiero tener hambre, tu perfume que sigue durmiendo ahí al lado, y casi veo tu sonrisa de media boca hablándome de cuando las estaciones eran de tren, me empacho la cabeza de tantos kilómetros, enciendo otra vela para pedir el próximo día, si supieras, que con la cera he hecho un libro que ni yo entiendo.
Después doblo la esquina de tus besitos de buenos días, como si el frigorífico tuviese el reflejo del río, vuelvo a oler tu almohada de refilón cuando hago café, parece un chiste, parezco un chiste, te encantaba reírte cuando te hacía fotos, qué bonto era tener celos, desesperarse, cuando teníamos el corazón grande y éramos capaces de llorar por estar juntos otra vez. Observo el polvo del abrigo de entonces. Yo tenía corazón. No es divertido?. Me desbocaba gritándote piropos y te cogía las tetas cuando me decías que no podía, y te miraba las piernas y me empalmaba sólo con pensarte. Yo tenía corazón. Creo que era divertido. Era divertido perder el control para explicarte lo preciosa que eras una y un millón de veces, no lo he hecho bien, déjame que empiece de nuevo. Termino el café ya son las siete, tomo mi bufanda y la bicicleta, mientras llego a alguna conclusión que siempre se me olvida por el camino. Por el camino.
Y me viajo cada día para salvar el culo de mi alma, morfina para el corazón y mira qué duro me he hecho, ya soy una persona mayor, como tú, tengo mis grandes problemas y mis cosas importantes entre manos, soy tan responsable que me da vergüenza de lo mentira que es, mira qué mayor soy, ya casi no sonrío, voy a bailar solo, para que nadie me vea y si escuchas con cuidado me podrás oír bailar desde el otro lado de tu pared, he aprendido a vivir en tus pisos de al lado, si tú supieras, que te escucho todas las noches antes de que te quedes dormida, que no me acostumbro a quedarme sordo, que sin escucharte no duermo, que si no te escucho no oigo, me vuelve el frío y acércate que la estufa ya no me sirve, siempre tengo la sensación de levantarme después de haberme caído, siempre siento que me estoy recuperando.
Y acabo metiéndome en el saco, y acabo escapándome por un agujero por donde me gotean las cosas que me quedan por decirte, y me voy acabando mirando retratos en los que sales tú sonriendo y yo escondido, a mí también me daba vergüenza salir en las fotos, ya sé que te has olvidado, yo sigo descacharrado, ya ves que sueno mal, este ruido se me escapa del pecho cada vez que me siento, y hoy me ha salido sin sentarme.
Mittwoch, 9. Februar 2011
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Chicle y colorete
Más tarde, que venga con traje de Viernes y con la prisa de las duchas. Anoche, me refiero, o anteanoche, como los cohetes en busca de un helado de fresa. Manzanas y chicle. Colorete. El caso es que ni se presentó, repartía chupitos de algo que ni idea. A mi me estallaban los oídos por la música pero parecía encantarme. Humo y corsés. Sirenas. A gritos nos vemos en la cocina. Rodajas de limón, hojas de menta y naranjas. Risas. Aquí no hay sitio. Tienes algo?. Ven al balcón.
Más tarde, con la cabeza partida a conducir el avión como si fuese una moto. Soy un genio en esto de perder la cabeza, brindis en brindis, eres simpático, yo me sentía como un Cristo por callejones, no conoces esto? te lo voy a enseniar, gente que suda mientras baila, esta copa es una invitación, no la puedes rechazar, ruido y más humo, la puerta del servicio.
Y así sonaban los cohetes por allí encima, como todo el ruido que parecía encantarme, así sonaban los saltos, el sudor, los fuegos artificiales, igual que la música que retumbaba en las paredes, así sonaba el alcohol, la rabia y algo más, así sonaban los naufragios fáciles, como ese infierno de chicle y colorete, así, así sonaba mientras me pintó los labios como podía, a chupitos, a rodajas de limón y a sal, y cómo sonaba!, a bofetadas, a latigazos y a plumas, como todo aquella música, todo aquel ruido.
Más tarde, más gente, más humo, dónde has estado?, han preguntado por ti, yo me sentía desarmado, ven al balcón, mírame a los ojos, dónde has estado?, ron, zumo de limón y hielo, fresitas de gominola, pintalabios, no me siento bien, vamos a bailar, soy un experto en caer con estilo, diles que me he ido, no te preocupes, ruido de música y gente, humo, la puerta y una voz que grita eh, dónde vas?, colorete, pintalabios y un dolor en una rodilla, cigarrillo.
Montag, 10. Januar 2011
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Bonita y malahe
Para lo bonita que eres
qué malahe que tú tiene
que cuando abres la boquita
es para darte con el empeine
No eres ná de flamenca
ni paya, ni calé, ni ná
y como tengas ideas
es para echarte a un corral
Qué cosa descoloría
menos arte no lo hay
si no fueras tan bonita
yo te mandaba a Jaguai
Bonita y malahe tú eres
y aunque te vistas de encaje
por mucho que tú me digas
tú eres bonita y malahe.
Mittwoch, 8. Dezember 2010
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Lejos
Yo siempre estaba lejos. Muy lejos.
Coloréame un bosque donde cojamos zetas, dijo,
desde la antípoda como los telegramas, y silencioso,
no alcanzaba a un verde ni a un naranja, dibújame
las tazas de té y la decoración de los platillos
y qué lejos.
Lejos como las sirenas de los barcos, más lejos
que las vías en invierno y adónde llegan,
las nanas del tren y qué lejos,
más lejos que olvidar cómo sonaba el aire por tus ramas
un estuche de lápices de colores, ven, me dijo
en un susurro que me llegó este invierno
y qué lejos.
Mira qué lejos, qué lejos estoy,
apenas se ve en el mapa de lo lejos como los barcos,
agito el brazo, mira, como si me vieras,
se ha hecho de noche y sólo se oye el susurro sordo de un tren,
más lejos que las cartas, más lejos que las fotografías,
píntame un bosque, dijo, era invierno y yo estaba lejos,
lejos, muy lejos. Tan lejos.
Mittwoch, 1. Dezember 2010
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Cuando volví al salón sólo había botellas rotas y vino en el suelo.
Botellas y vino en el suelo. Botellas y vino en el suelo.
Despertando de la cuarentena, las jaulas de cuando quedaban ramas que quién las quiere. Las jaulas.
Entonaba canciones, entonaba la canción del Joyce que se ahogaba, del Milton, de la tabla del tres, a palos con las biblias de los Steinbecks y los Derridas, entonaba, el muy caníbal, canciones a palos de cuando las costillas tenían comida.
Claro que sí, claro que estabas allí. Te bebiste mis mismas copas y fumamos del mismo jachís.
Arrodillando el hombro como buenos centauros.
Qué terribles eran las venas!
Qué dura era la sangre!
De las esquinas del jarrón surtían como claveles
los viajes clandestinos de ya sabes dónde.
Y después, telegramas que cosan los costados de los pezpuntes al abrigo del frío.
no, Juan, no saben escribir la palabra "olivo". Nadie sabe escribir la palabra "olivo",
ahora, mírame a los brazos y dime si te miento cuando te digo
Que he visto a Brecht, a Artaud y a Wittgenstein y dicen que ya vienen de camino,
habrá que volver a la tauromaquia como filosofía y a la ciencia como fe,
y a pintar con los dedos todos los torsos que quepan en las manos,
helados de fresa y cintas del pelo,
mil millones setecientos ochenta mil quinientos noventa y siete,
qué bonito será todo pasado maniana!
yo voy a estar ahí para verlo, te apuntas?
Mittwoch, 24. November 2010
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Reservas de hotel
Desde la antípoda de los telegramas
condenado a llevar traje de chaqueta y a hacer la reverencia
de los cortesanos del tinto de cincuenta euros
sin pasado frotando la frente contra los libros, aún así,
sigo patrullando las esquinas por la morfina de da igual dónde
vosotros os habéis vuelto todos locos, qué estaréis haciendo?
Y mientras me reservan una habitación en el centro de la próxima capital busco la tronera
donde esconder la bola ocho y el resto de los imanes, el truco de las trampas
se creerán hasta que soy tartaja
respetable y ordenado
planeando en cómo buscar el rincón de donde dijimos y que no nos vean, viajo para no ver nada
mientras preparan el buffet de mediatarde
Y te mandaría un telegrama de auxilio si lo pudiera encontrar
te rogaría cualquier cosa si se me rompiese otra tripa pero qué quieres que te diga
a mí todos los desiertos me parecen familiares
y si te digo que mis últimas cinco proposiciones tenían diecinueve y veinte anios seguro que me crees
corriendo mis carreras de fondo mientras me queden pulmones
y vosotros qué estaréis haciendo? os habréis acabado de volver locos?
Yo no paro de vernos por las esquinas de todas las ciudades
y podría ser más amable, ya lo sabes, pero tampoco me voy a forzar si no pesco
y desde la antípoda de los telegramas no se apuntan los tiros, ahora juego fuera
y este clima no es fácil, ya lo sabes, si lo sobrevives eres un campeón, aquí sigo
peleando el siguiente asalto, estoy eufórico y perdona si no se me nota
vosotros os habéis vuelto todos locos, otra vez, locos de remate.
Donnerstag, 18. November 2010
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