Exactamente. Tan fácil como jugar. Quiero decir, Verano; quiero decir, cualquier noche; quiero decir, anoche.
La música me daba igual, habíamos salido a tomar una copa, que fueron dos, que fueron cuatro y cuántas más, garitos coloridos, flores en el techo, muros pintados, flashes de luz, saltos, "estoy bailando" - "no, se hace así" era divertido, "y Luis?" - "Ha ido por otra copa", estrechamente moviéndonos al mismo ritmo, luces negras y flashes, saltos, caras, sudor, Raquel muerta de risa, humo. "Esta es para ti" - "pero si no he terminado la mía. Qué es?" - grita algo que no entiendo, me parece bien, sabe delicioso, moviendo la cabeza como las marionetas, "pero mueve la cintura", chistes, estábamos bailando en un antro con el suelo negro y una bola de discoteca, las caras divertidas, bailando con diferentes gestos la misma música, no importaba cuál, con cuidado por la copa.
"Adónde vas?", gestos exagerados y movimientos de manos, "afuera, a fumar" - "pero aquí se puede fumar" - "..." - "espera, voy contigo". El olor del aire, el zumbido fabuloso de las noches de fiesta, la calle.
Salieron Raquel, Juan y un chico que no conocía. "sí, nos conocemos de la Facultad, no te acuerdas, de Historia de la Lengua", suponía que sí, claro que sí, me llamó Búfalo y charlamos los cuatro durante más de media hora. Salieron los demás "mira dónde estaban!", más chistes, bailamos en la puerta del local hasta que el de la puerta nos dijo que hacíamos mucho ruido. "Yo conozco un garito nuevo que está de escándalo", Raquel es adorable.
Por el camino cantábamos canciones en francés porque eran graciosas, hacíamos ruido, brindábamos elocuentes, estábamos brillantemente graciosos. "Éste es?, seguro que está abierto?" - "tú empuja la puerta y verás" - brillante, Raquel.
Mosaicos de espejo, pinturas en las paredes, velas y olor de incienso mezclado con polen. La música daba igual. Se metía en la barriga, te hacía pum-pum rítmicamente y antes de estudiar fílmicamente el garito, estábamos otra vez bailando, sonrisas y copas. Humo. "Míralo!, está moviendo las caderas!", una mano en el hombro "tú estás borracho?" - "no... estoy a gusto", exactamente, a gustísimo. Más vueltas y más saltos, la sonrisa de todos reflejada en cada trozo de espejo de las paredes, "ésto no es ron" - "ya, pero a mí me gusta", "no sabía que eras tan de puta madre", "y Luis?" - "en la puerta, tomando el aire", chistes y bailes, brindis y saltos, "le he gustado a la camarera" - "estás loca" - "que sí, mira cómo me mira" - "pues dile que nos invite a otra" - "ya me ha invitado a ésta" - "le gustas. Fijo" - "a que sí?, ya te lo había dicho yo a tí antes".
Ni idea de cuándo salimos. Camino a casa fuimos cantando flamenco, haciendo paradas a las puertas de las iglesias y comentando brillantemente la arquitectura de las calles. Hacíamos el compás incluso, en la puerta de alguna iglesia, bailamos por derecho.
Menuda resaca.
De todo ésto saco dos cosas medio importantes. Una, yo me creía que estas cosas, estas noches así de fáciles, estaban impresas en las fotografías, en el cajón de las cosas que no se repiten, en el pasado. Pues no. Efectivamente, son así de fáciles. Dos, lo de la resaca. Eso es falta de entrenamiento, sólamente. Probablemente, cuando me tire una semana con ese ritmo, realmente me sentiré sano y atlético. La resaca es... como las agujetas, que, cuando no fuerzas el músculo durante mucho tiempo, te tiran mientras se fortalecen. Más o menos.
No?.
Agujetas
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Etiquetas: Cartas
Clases de ballet
Todo iba pasando.
Poco a poco se iba haciendo la distancia para verle la forma al bosque. Suficiente. Alejando los dos puntos del plano, salía la sombra de un ciprés. Más o menos. Era como las enfermedades cuando las pasas. Se te olvidan. Como cuando subes con el Google Earth, que, al principio no sabes si es La Puebla o Morón, y después, más arriba, ves que es el sur de España. Todo toma forma. Como el café y el azúcar cuando no los mueves.
Haciendo de astronauta. Voy describiendo órbitas elípticas. Paso mis Primaveras, mis Veranos, mis Otoños y todo lo demás. Y me nievo en los polos. Orbitando alrededor de todos los demás. Poco a poco se iba restaurando el sistema. El Sol estaba allí y todas las lunas, allí. Lo demás eran clases de ballet. Mover las puntitas de los pies para que no se note cómo se mueve uno. Exactamente. El ballet es el toreo sin toro. Esa tristeza le da el valor sentimental al ballet. Y le quita toda la tragedia.
Bailando ballet para que no se note la órbita. Tengo el cuerpo señalado de ecuadores y paralelos, de latitudes y longitudes, de minutos y de segundos. Pasan dos estrellas fugaces. Me suenan. Circularmente, me tomo la trayectoria y el calendario. Van saliendo leyes. Puedo calcular la matemática de la próxima revolución. No tardará. Seguro.
Inviernos, Veranos y todo lo demás. Esta vez seré matemático.
Adoro a Viri y a Gina. Eso es otra historia.
Sonntag, 13. Juli 2008
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Yo pensaba que aquello del amor
era algo... impresionante
que era mejor que ser César
que era mejor que lo sublime
Yo pensaba que el amor
era mejor que todas las bicicletas
mejor que las primaveras
y más grande que todos los mares
Yo pensaba que el amor
era sonreir sin saberlo
sentir más allá de los dedos
y pensar que soy bello
Yo pensaba que aquello del amor
era mayor que todas las medidas
que era algo grandioso
yo pensaba que el amor era Dios
Contigo
he aprendido
que no.
Mittwoch, 11. Juni 2008
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Etiquetas: Literaturas
Postdata
Suframos un ataque de euforia, vayámonos por la tangente, a ver hasta donde llega, hasta un kiosko donde vendan cerveza, supongo, hoy me apetece algo sin complicaciones, qué quieres que te diga, sentarme tranquilo al sol porque hoy sí calienta, el periódico habla del Verano, las senioras tienden en el balcón sus banderas interiores y la cajera del supermercado me ha sonreído, debe ser mi día de suerte, así que suframos un ataque de euforia, hazme el playback de una copla antigua y bailemos mientras el semáforo se pone en verde, yo tocaré el tambor como los osos y tú harás de violinista, empujaré el columpio a las tres de la tarde y volveré a hacerlo si te ríes lo suficiente, porque sí, porque así debería ser un montón de veces, suframos un ataque de euforia con todas sus consecuencias, porque sinceramente, maniana no tengo ni idea de lo que va a pasar, pero hoy... hoy es... hoy, no te parece extraordinario?
PD: Te diría que te echo de menos, pero siempre te digo lo mismo, no te sorprendería. Cubitos de azúcar.
Dienstag, 3. Juni 2008
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Etiquetas: Cartas
Juan
Es cierto, Juan, tienes razón. Otra vez.
El mundo se derrumba volúmen dos mil ocho, Jihads de todos los colores, Obamas, nepalíes y Birmania, sectas, iconoclastas, aeropuertos, Palestina pretendiendo dormir, las balas no se pueden cargar de poesía y quién le pone el collar al gato?
Frustrados, locos, visionarios, te vendo la salvación por un precio razonable, mártires, drogas, emos, asaltos a mano armada y polvos de talco en el tabique del vecino. Etiquetas en la brújula, maricones, tortilleras y Cro-Magnones, cruza una manifestación de neo-algo, desagües, papelotes y aduanas, seremos poetas, ya no puedo decirte nada sin que te lo tomes a la tremenda, dime la verdad, miénteme, Olimpiadas, los puros que se fuma Al Gore, Primavera y si no fuera por tí, este blog no existiría.
Censuras, cristianos y leones, pagando las faltas del jefe como siempre, temporada de patos, el destino impreso en la mano derecha, como las declinaciones en ruso, tabaco, ninfas de cera, emails, corridas de toros, prótesis de corazón, madres, canciones de anteayer, siempre pensando en lo mismo, pancartas, el amor, el Betis, Brecht, versión original, la escopeta cargada, dónde vas pensando que eres el mejor?, te pierdes, te encuentras, cambias de camisa y lloras por la que llevabas hace seis anios, temporada de conejos, fiestas de algo, SMSs, seniales de humo, ya no me pasa nada, puedes irte, aviones y taxis, asesinos en femenino y porqué no puedo serlo yo?, párteme las piernas y cuídame el resto de tu vida, culpas, juicios e indultos, las dos orejas, el dopping, el mobbing, todo se dice dando un saltito, diccionarios, patriotas, amenazas, antes tampoco era romántico, trenes que colisionan y fumar a escondidas, un café a tiempo, donde mismo, me hace falta, el resto del mundo susurra "y a mí", aterrizando de nuevo, novatos profesionales, eso es lo que somos.
Después, que me venga una Caperucita a venderme la moralina de las ninias venenosas. Veinte vueltas de ventaja le llevo. Qué poca vergüenza hay que tener. Menuda segunda división. Ya no hay mierdas porque hasta para ser una mierda hay que tener clase. Si me arrepiento, ya lo borraré maniana.
Un abrazo, Juan.
Dienstag, 20. Mai 2008
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Etiquetas: Abenyusuf
Carta desde la Conchinchina
"Quizás sea aquella ventana alta y brillante", "Quizás sea esa ventana la que podría ser mía", una ventana desde donde medir los taxis y oler los geranios de los balcones, una ventana con las alas abiertas, una escafandra, una botella de oxígeno que no se me entorpezca en la garganta, una ventana y no más. Una ventana.
En las cartas de presentación pondré "Extraño con alma de taxi: me iré mañana, no te acostumbres demasiado o todo se convertirá en otra cosa". En las cartas de presentación pondré "Sólo para días señalados. No abusar del ruido". Así la puñalada no será trapera. Así las nanas tendrán el color de las nanas. Pondré "Buceador sin tubos: Suelo cambiar de color según la posición de la Luna. No te preocupes si dejo de respirar, forma parte de mi trabajo".
Después me podré vender por el precio que quiera. Podré prostituírme con estilo diciendo que no pasa nada, que sólo son diferencias culturales, a partir de ahí me haré de oferta, de reclamo, de recompensa y de premio a la mejor postora, a la mejor im-postora, para que me pueda doler algo cuando acabe, porque algo tiene que doler. Si no duele, ¿cómo voy a darme cuenta que soy de corcho?. Me haré un anuncio publicitario y me dedicaré a sonreír a las niñas que pretenden algo, me haré de cartón y serviré para hacer mudanzas de una piel a otra, y, mientras tanto, me dedicaré a hacer arquitectura con las piernas de mis amantes.
Después me haré caramelo y me dedicaré a derretirme en las bocas de los metros, después volveré a ser taxi y llevaré a la gente de un lado a otro para que conozcan mis Nortes, mis Sures, mis éstes y mis otros, para que me crucen la cabeza de un lado a otro con los poemas que no me tocan, con los poemas que se inventan para pretender una lágrima pasada, con una testosterona adormecida y tonta, con un mapa de los días anteriores. Después mi sabor cambiará de textura y se hará de otros hilos, hilos que se deshacen cuando se abren las ventanas.
Por encima de los puentes, cerca de la altura de los rascacielos, hacer guardia hasta que la familia de los ladrones canten victoria. Brindaremos con vino malo y tendremos resaca hasta las tres. Cantaremos himnos al buey de oro y nos expulsarán del Reino de San Santurrón, de San Turrón, patrocinador de las Navidades en familia. Nos excomulgarán, no podremos volver a casa y, a cambio, tendremos todas las casas del mundo para poder dormir de un modo secreto, detrás de cualquier ventana, en cualquier pecho de cualquier edificio, donde cualquier aliento sabe a gloria, entonces las mañanas serán largas y de lluvia. La próxima estación sigue mejorando. La próxima parada será en Venus.
"Cinco minutos más", las piernas enredadas y los cristales de las ventanas empañados, un reloj que da las noticias. Ella se despierta: -"¿tienes un cepillo de dientes sin usar?" - "Sí, tengo una caja de cepillos de dientes nuevos, coge cualquiera" - "Sólo quedan tres" - "Mañana compraré otra caja". "Oye, te llamo a ver qué haces esta noche". Ella se llamará de manera diferente, caminará de manera diferente, todo en ella será diferente. Normal. Pero yo ya me habré cansado de perder la calma y me dedicaré a escribir los números de teléfono con tinta mágica, de esa que escribes y después desaparece, después me dedicaré a perder direcciones y volveré a ser taxi: Respetando la tarifa te llevo más allá de la Luna.
Si algún día decides escaparte de casa, no me busques, pero si quieres dar una vuelta a ver mi nueva cocina, móntate y cierra por dentro.
Donnerstag, 24. April 2008
Publicado por Búfalo um 11:06 3 comentarios
Etiquetas: Cartas
Procuraba no pensar. Allí afuera estaba el sol mediocre y virtual de un Múnich a medias, donde no calentaba nada. Ni la cerveza, ni las mantas ni... ni el alma.
Procuraba cocinar regularmente. No sé, sería alguna manera de resucitarme. Otra manera de vudú. Sólo lo conseguía cocinando y escuchando un MP3 que me traje de casa. Aún así, ni el café me sabía igual.
Yo recordaba que, en realidad, yo era un patán. Un patán lleno de trucos de magia, de frases audaces y presuntas, un mamarracho de gusto exquisito y, a cambio... a cambio, cada treinta y cinco minutos alguien paseaba su perro delante de mi ventana. Eso era lo más excitante de las tardes. Yo quería decir "mierda", pero me salía "Scheiße".
Juan no estaba cerca. Ni Juan ni Bea. Ni Juan ni Bea ni Jose. Ni Juan ni Bea ni Jose ni Carolina.
Y así podría seguir hasta treinta y pico.
Resumiendo, me hice un croquis:
- Me intentaba recuperar a mí mismo.
- Ya no era un patán.
- Nadie estaba cerca.
- Me seguía intentando recuperar a mí mismo.
Recuerdo una vez en el Farándula, un bar legendario de Sevilla. Llegamos borrachos, algunos amigos y yo. Me apoyé el corazón en la barra. Recuerdo que la camarera me dijo con desprecio "Qué quieres, guapetón?" yo le dije "Tienes a Ella Fitzgerald?" - "No, aquí sólo se pone rockanrol" - ella se refería a la música, pero yo quería a Ella Fitzgerald. A Ella Fitzgerald de verdad. Cómo iba a venir Ella Fitzgerald a verme?. La camarera no me entendió. "Pues ponme una Cruzcampo".
Ayer en un restaurante vino un camarero impecablemente blanco. "Was hatten Sie gern?". Yo le respondí "Sevilla, bitte". No me comprendió. Arrugó la cara y dijo "Entschuldigung?". Dejé la carta en la mesa y me fui.
Dienstag, 8. April 2008
Publicado por Búfalo um 18:27 0 comentarios
Etiquetas: Cartas