báilame fantasmas dije en pasos suaves
en miedo como si fuera báilame
con los dedos dibujados en espalda
la triste nana del frío en el suelo
después de ayer báilame dije
como danzan las flores secas dije
en astillas si pincharan ay si pincharan
de nardos y violetas En la ventana
cuánto frío se estanca en el costado
si me bailas báilame dije cuánto frío
un mástil en el pecho y de tarde en tarde
en mantas sin calor verdes y azules
seré de cristal y serás serás de arena.
llegará el frío y si me bailas báilame
entre cortinas de invierno y plata
el piececito quebrado de las doce
báilame en cirios canciones que esperan
solemnes en el hueco de la estación dije
si yo pudiera en clavos y aire báilame
el brillo triste en otoño y en invierno
silencio dije báilame los pies así y así
las flores en marchitando en el jarrón
y viento que se escapa viene el tren báilame
mi sol desde el cristal en diciembre
Poema que era tan frágil que se me cayó y se rompió. Yo sólo pegué los trozos como pude y salió ésto.
Publicado por Búfalo um 23:01 0 comentarios
Deshielo.
Yo lo que quería era follarme a Frau Willenbeck. Que sí, que no era precisamente jóven, que miraba con desprecio y que era la Directora, pero igual me la quería pasar por la piedra. Quizá por eso. Verás, qué puede pretender alguien que, con cincuenta y pico, lleva minifaldas vaqueras?. Es cierto, intentaba disimular las arrugas con un maquillaje horrible, se tapaba la frente con un flequillo de chavalita y, a pesar de todo, si la mirabas bien, detrás del envoltorio se había escondido una tía generosa, exuberante y ligeramente guarra.
Pero de todos los adjetivos que le puedas echar, lo que más me ponía era su manera de despreciar a la gente, su modo de pasear la autoridad, lo hijaputa que era. Todos la obedecían como si fuese una especie de Papisa déspota. Yo también. En las grandes reuniones, formulaba su punto de vista con asco e indignación, el resto se echaban las manos a la cabeza y yo me cruzaba de piernas porque me molestaba tanta sangre en el mismo sitio. Soniaba con bajar al pilón bajo la mesa mientras que ella soltaba una charla sobre lo que hay que hacer y lo que no puede ser. Soniaba con concertar una cita y ponerla a caldo en su despacho. Soniaba con follarme a esa figura poderosa que representaba Frau Willenbeck. Sólo con pensar en escuchar aullar a la Seniora Directora me empalmaba. Sentir sus jadeos en el cuello y sus tacones en la espalda. Joder, estaría dándole hasta exprimirla y, por la maniana, me pondría una gotita de su flujo como si fuese perfume: un poco en el cuello y otro poco en las muniecas, y me sentiría como si fuese a la ópera.
Menuda jaca estaba hecha la Frau Willenbeck. Lo que más me jodía era pensar que, en realidad, ella era lo de menos, lo que me la levantaba era lo que representaba, el poder que tenía, y su manera tirana de usarlo. Lo que me la hinchaba de verdad era ver a una Directora comiéndome el rabo y que me suplicase todas las ganas que las arrugas entierran. Soniaba con concertar una reunión en su despacho, explicarle profesional y confidencialmente que no puede ser, que "lo siento, su tono de dar órdenes me la pone muy dura y a veces es bastante incómodo. Sé que usted tiene su posición y yo la mía, de cualquier manera, no puedo evitar que se me ponga... así", y enseniarle la polla, para que viese que soy sincero. "... Y si usted es la que da las órdenes aquí, ordéneme que baje al pilón". Tendría dentadura postiza?, cómo se sentiría una mamada sin dentadura?. Follarme a Frau Willenbeck, éso es lo que necesito. Éso es lo que necesita ella, pero aún no lo sabe. Nadie como yo le plancharía las arrugas con tanta devoción, nadie como yo haría los deberes y los repasaría después, nadie.
Definitivamente, lo que yo quería era follarme a Frau Willenbeck. Es gracioso que no lo sepa. Incluso cuando la miro, pienso a gritos obscenidades que tampoco voy a transcribir y, si mira, lo traduzco en una sonrisa amable, modesta e hinchada de sangre. Joder, ese alma de dictadora me pone las pilas. Y de qué manera.
Joder.
Montag, 28. Januar 2013
Publicado por Búfalo um 14:48 0 comentarios
Etiquetas: Abenyusuf, Pre-historia
Contigo es como aprender a tocar la trompeta (o "Sonata punki con sordina y ojo morado").
Que sí, que ya sé, que nada más que me diste un cigarro y el resto me lo inventé. De todas maneras, qué tenía que ver contigo el pavo ese? se te arrimo y te cogió el culo. Si me hubieras dicho que era tu maromo, no tendría la cara como la tengo.
Menos mal que te salió el alma de enfermera. El pavo desapareció y me invitaste a un chupito de El Cuervo. Qué fué lo que dije después? recuerdo que me sacaste del garito y yo repetía que te debía la vida. Te canté por Kabezabolo mientras te lo hacías y yo me preguntaba de dónde habías salido mientras pillaba otro litro. "Tu puto ángel de la guardia, gilipollas", me dijiste y me empalmé. Yo quería echarte piropos y me salían eructos, pero te juro que eran eructos llenos de carinio y fascinación. Y si me diste la hostia que me diste, tienes razón, a quién se le ocurre cogerte las tetas antes de terminar el litro?. De puta madre. Te acompanié a casa para que no te pasara nada, vale?, era por tu seguridad. Además, quería darte un besito en tu portal como pasa en las películas esas que ven las tías. Y cuando te ví meterte en un portal, se me acabó el litro.
Al final me quedé en la puerta de tu piso, cantándote a voces todo el amor que me salía de las tripas. "Morena de mi corazón / eres mi chupito de El Cuervo / el mejor canuto que me he fumado / y me quedo despierto hasta por la maniaaaana / porque tu nombre es mi naaaana". No me acuerdo bien, pero sonaba del carajo. "... porque tu nombre es mi naaaaana" con eso sí me quedé. Además, fue de puta madre, después de que cayera el cubo de agua, cuando me dí cuenta, había casi diez tíos, igual de ciegos que yo, cantando a coro "... porque tu nombre es mi naaaaaana... tu nombre es mi naaaaaana..." Me dieron fuego.
Y seguro que ni siquiera lees esto. Yo tengo mi corazoncito, morena, y no quería que te enfadaras. Yo lo hice lo mejor que me salió, y me tatuaría tu nombre si me acordara. Te juro que tengo talento, lo que pasa es que hay que pillarme de punto. Tú sabes cómo son las cosas estas. En fin. Para que veas que lo intenté.
Mittwoch, 16. Januar 2013
Publicado por Búfalo um 22:44 1 comentarios
Aposiópesis ("canta paharito")
... Sí que hace tiempo. Bueno, ya sabes, uno nunca para. No sé cómo me lo monto, que casi siempre lo logro. Me refiero a estar en cuatro sitios a la vez. Y, sin darme cuenta, cae Diciembre. Y de qué manera.
Quedó en tablas. Por llamarlo de alguna manera. Tanto humo y tanta cafeína no es bueno. Ya sabes. Y a mí sólo se me ocurre pedir cosas que no tienen. Sabes? una noche, en un bar, le pedí a la camarera si tenía a Billie Holiday. Me contestó que tenía un recopilatorio. No me entendió, yo quería a Billie Holiday, pero a Billie Holiday, no una copla precongelada que me ponga debajo del bigote. Algo parecido. Nicotina a las doce. Cafeína a las seis y media. Levantando la cabeza, como los perros en la puerta, empecé a ladrar ladridos verdes y azules. Estaba detrás de la puerta, supuse. Eran las once y algo y ya no me acuerdo de lo que estaba recordando.
El talento sólo sirve para meterse en líos. "Tienes a Billie Holiday?". Supongo que echar de menos es una necesidad del cerebro. Canta paharito, me dijo, que si me cantas bien te doy un caramelo. Desgranándome los órganos a las tantas, azucarándome la bilis por no reventar, abrazando aire por alguna absurda manía. Ladridos verdes y azules. Canta paharito. Yo levantaba los brazos así... y rompía el tacón de las botas en tres patadas. Dime, gitana, quién te baila mejor que yo? quién tiene el pecho más grande? Sonaban pasodobles, el tendido pedía otra oreja y el azahar cruzaba las avenidas de costa a costa. Canta paharito, y levanté Roma. Café y humo. Qué quieres que te diga. Después le pregunté si tenía a Billie Holiday. Y, en vez de contestar, canta paharito, repetía con otra voz.
Más tarde vino lo de la fiesta de disfraces, cuando pensaron que mi disfraz era de persona normal. Más tarde llegó el frío en crudo y se me congelaron las ganas. Me retorcí el pecho y gotearon besos sin dar. Y detrás de la estufa tampoco estaba la primavera porque cómo va a estar la primavera detrás de la estufa?. Uno se calienta las tripas en el microondas aunque le den ardores. En fin. Moralejas que no llevan a ningún sitio. Y para qué te voy a molestar para no decirte nada. Pues eso. Diciembre. Bailes de a peseta. Cafeína. Talento para meterse en líos. Novato profesional. Las cuatro y media.
Coda: Y camino a casa, el viento susurraba "canta paharito". Me subí el cuello del abrigo.
Mittwoch, 19. Dezember 2012
Publicado por Búfalo um 16:39 0 comentarios
Etiquetas: Abenyusuf, Crónicas, Literaturas
Recovery System
Solías decir que no importaba.
Que enterraríamos el muerto sin ceremonias y sin lutos.
Se nos ocurrió hacer una feria y después llegó la resaca.
Y se nos despertó el hambre a deshora y por la espalda.
No hice ruido al cerrar la puerta.
El sol salía por el alféizar de detrás de tu ventana.
Fui desapareciéndome como el azúcar en el café.
Hacia el amor de cromo y cristal de los edificios más altos.
Entonces empezó la temporada de la lluvia.
La cordura de las manianas, el uniforme de la camisa planchada.
Desfilando la marioneta hacia un lugar desinfectado e higiénico.
Donde reinaban las letras del periódico y el parte del tiempo.
No me digas que me volví invisible.
Se me fue borrando la memoria como hace el aire en la playa.
Como hace el humo me fui evaporando sin quejarme un centímetro.
Desbarajando las cartas que escribiste una a una con tanto cuidado.
No me digas que te volviste invisible.
Te fuiste esfumando como los trucos de espuma de cerveza.
Te embarcaste en el tejado de anteayer y dejé de esperar.
Matando el tiempo como el que aplasta un cigarrillo.
No me digas que nos volvimos invisibles.
Y ni siquiera nos reconocimos al cruzarnos por la avenida.
Y ni siquiera nos mezclamos como hace el viento cuando empieza Otonio.
Ni siquiera se nos ocurrió echarnos de menos el uno al lado del otro.
Las operaciones funcionan correctamente.
Hemos logrado reducir el dolor a un ochenta y dos por ciento, ya no mata.
El orden en el ritmo de latencia sigue siendo el correcto y recomendado.
Todo funciona, funciono, como funciona el mecanismo que mide los minutos. Y los segundos.
Mittwoch, 24. Oktober 2012
Publicado por Búfalo um 20:27 0 comentarios
Etiquetas: Abenyusuf, Cartas, Telegramas
Qué quieres que te diga.
Y me quedé arrastrándome en tu ventana, aturdido, sonado, noqueado. Apenas podía levantar una ceja. Imaginé que te acercabas y me ofrecías agua, imaginé que era una playa y había sol, imaginé que era el mar, pero eran los coches los que pasaban por ahí abajo. Las luces se reflejaban en tu techo y escuché cómo abrías el grifo de la ducha, una silueta se desvestía pero no llegué a verte. Antes de irme quise robarte algo, pero no pude agarrar nada con estos guantes, guantes que sólo sirven para tirar besos desde lejos.
Y qué quieres que te diga? que hay que bailar hasta para boxear, y si pierdes un paso, acabas en la lona. Mira que intenté bailar. Mira que te intenté araniar la espalda. Mira que intenté desarmarte con la punta de los dedos, y con el aliento te intenté susurrar como si fuese tu fantasma favorito. Qué quieres que te diga? que si no es a tí no escribo, que sigo retorciendo recuerdos para llenar la copa, que escucha cómo suena este aire. Arrastrándome en tu ventana lo siento pasar. Este aire. Antes refrescaba el verano, ahora le da el bisturí al invierno. Este aire. El que se escapa a suspiros a través del pecho, y por las azoteas, se despenian los gatos que no sabían andar descalzos. Qué quieres que te diga? cuántos mordiscos puede tener una luna a medias, cuántos pasos van de tu casa a la mía, cuántos huesos tienen tus tobillos. Sigo dibujando los círculos que me decías. Uso con los dedos las pinturas azules y verdes. Y se me enciende el pecho como si tuviese diamantes.
Ahora París entero llora. Bombay está de luto y en Perú han decretado duelo. Muevo las piernas como si bailase. Encojo los hilos de mi marioneta y muevo los brazos. Y el mar entero colisiona contra mi espalda. Tiro por la ventana la cama, el sofá y cada mueble de la cocina, y, mientras se estrellan en la acera, los veo caer como gotas de lluvia. Llueve la mesa. Llueven los platos y los vasos. Llueve Berlín y Hannover. Llueve y mira cómo llueve, que me llueve el pecho entero por no olvidar que no quiero olvidar. Voy saltando los charcos como si bailase y mira qué bien caigo en la lona. Bailando. Se me hace un desierto en la garganta y dame agua; tu ventana da a todas las películas en blanco y negro; el océano de las plegarias que sirven para creer en los naufragios.
Y mientras el silencio se lleva lo que queda, el eco ocupa el resto. He aprendido a creer en las cosas que se olvidan y en tu aliento. He aprendido que todos somos criminales, que todos somos los buenos y que al final siempre ganamos. Que más vale un réquiem a tiempo que sentir la piel como si fuese cartón. Que todo sobra y que todo falta. He aprendido. A guardar las ganas en la maleta y a volver a casa de manera respetable. A despeinarte el uniforme. A buscarte por los rincones de la cocina. He aprendido. A que no se note. Al "aquí no ha pasado nada". A tocar el piano en tu costado. A equivocarme. Otra vez. A callarme.
Dónde podré esconder el fantasma en que me he convertido. Dónde guardar el frac de las tantas de la madrugada. Dónde olvidar tus tacones. La botella de oxígeno en la que se ha convertido tu perfume, la nana a fuego lento en la que se ha convertido tu voz, el mapa interminable en el que se han convertido todas tus lluvias. Ventanas que se cierran porque llega el invierno y esta vez va a dar fuerte. El aire, que se hace puntiagudo y trágico. Las olas, que son el tráfico de ahí abajo. Y arrastrándome, como los boxeadores novatos, me quedé en tu ventana. Apenas podía abrir un ojo y no llegué a verte. La próxima te aguantaré dos asaltos. Palabra.
Montag, 24. September 2012
Publicado por Búfalo um 16:03 2 comentarios
... como el dinosaurio.
... y cuando me lo terminé de liar, me di cuenta de que seguía allí.
Pasó la viruela del verano, la fiebre de los cumpleanios y la falda corta de los días impares. Pasó la carraspera del licor y las alitas de la resaca, pasó el tren a Rusia y el barco a Venus, pasó la medialuna de los gatos de perfil, pasó, y un colega me palmeaba la espalda "eres más tonto que mandado a hacer", no lo sabes ya?, yo repetía que tenía razón, que esas cosas "son asín", que qué se le va a hacer.
En fin, que pasaron los achuchones por las esquinas y el honor empalmado bajo la mesa, y me vi sentado en el suelo de la Mühlenstraße a las ocho de la maniana, acabando el botellín que había robado. Entonces pensé que en casa se estaría más calentito, me empecé a reír y no sabía por qué. Salud. El buen samaritano me echó en mi buzón y al día siguiente me recogí, me abrí por el lateral y dentro no había cartas. Qué pocos detalles tengo. Ni conmigo mismo. De alguna manera, claro.
Ella era un talento. Yo, lo mismo de siempre. Rondábamos los tejados con desgana y fuimos a coincidir detrás de una papelera. No. Ella era dulce. Yo, un pervertido. Me la crucé por la calle y le acabé gritando "te la tengo jurada". No. Ella era obscena. Yo, un santurrón de invierno. Nos encontrábamos en la frontera de manera furtiva para cambiar tabaco. Tampoco. La verdad es que yo era doctor pero estaba convaleciente, después de una operación de tobillo. Ella también era doctora pero estaba convaleciente en la camilla de al lado. A veces me curaba la herida y a veces yo le curaba la suya. Como en un sesenta y nueve. Nos hicimos la rehabilitación dándonos masajes mutuamente. Yo le trabajaba los gemelos, ella a mí los tobillos; yo la tibia, ella el peroné; el calcáneo, el tarso y el metatarso, aprendí de memoria los huesos del pié y no le dejé uno sin tocar. Mira qué soltura tengo en el tobillo. Me lo dejó mejor que nuevo. Pasó la rehabilitación y, por aquello de la costumbre, había que probar cómo se corría con los pies nuevos. Echamos a correr cada uno por un lado y todavía voy por el esprint. Magnífico. Los músculos me siguen funcionando perfectamente. Debía habérselo dicho. "Hacemos un equipo perfecto". No. Ella era elíptica y yo, astrónomo. Me escupía pepitas de cielo y yo hacía mapas. No. Ella era la Bestia y yo, el Bello. No. Caperucita armada. Los Dos Cerditos. Azúcar de sacarina. No. Ella era un talento. Yo, lo mismo de siempre. Lo mismo de siempre.
La moraleja?, la moraleja se fuma en papel fino, se le echa poquita, para que no se te vaya la cabeza, y a veces te da un viaje que ni Julio Verne. La moraleja. Como si hubiese. Estuve toda la noche tirándole los tejos, cantándole las gracias y pagando sus gin tonics, después llegó otro, le susurró "... qué buen pelaje tienes" y aún me río de mí mismo y de la carita que se me puso cuando la vi tirar. Siempre es un buen momento para brindar por lo listo que es uno. Salud. Y cuando me di cuenta, otra vez estaba saliendo el sol.
... y cuando me lo terminé de liar, me di cuenta de que todavía seguía allí.
Freitag, 21. September 2012
Publicado por Búfalo um 19:13 0 comentarios