El cielo de la boca

Los días siguientes traían el velo transparente de un invierno fingido. Los ojos como las ventanas y el piano lento de las tardes por el desagüe, la procesión de todos los demás, el transeúnte de mi peatón que se abriga, medialuz a proa, silencio en clave de sol.

Arriba, más arriba aún que las azoteas, mezclo medicinas para que me salga la primavera por la garganta. La ronda del alféizar. Separo con cuidado el músculo de la ternura. Secciono la articulación de la sábana. Aparto el tejido del olor a desván. Aurículas y ventrículos que se abren como un libro, y se puede ver el latido sordo de las marionetas.

La opereta de las uñas que no se clavan, el naufragio mudo del sofá. Uno a uno los instrumentos tiritan los dientes, soñando con cocinas de café y mediatardes de azúcar. El sol. La luz en el balcón. El tierno desierto que sube por el tobillo. En el fondo de la maleta se calla el monstruo de las fotografías, y se oye el silbido siniestro de la cola del reloj.

Más tarde, con un silencio limpio de patenas y lejía, se abren paso los fantasmas y las noches congeladas. Giran el cuello los claveles. Luto en el escaparate de las floristerías. Un gato que se escapa tras una esquina. Humo que, con el viento, desaparece. Recojo papeles para la candela. Debajo de la cama se esconden todos los monstruos. Calla, que no se despierten.

Sonntag, 8. Mai 2011

Marquesito dixit

Desde el otro lado del trauma, en qué me habré equivocado?

Me preocupa el regalo que llevaré la próxima vez

Mientras conservo mis champagnes en la bodega

Y no me quito el instinto ni con aceite hirviendo.


Marquesito dixit viajemos en tren como el resto

Marquesito dixit tomemos ésto y lo otro también

y mientras pasamos por encima de los puentes

pienso en cómo debería haber sido según Darwin.


En qué me habré equivocado?


“Si sigues pensando como un perdedor nunca vas a ganar”

como cuchillo caliente en mantequilla

la belleza de Enschede y el sol de Leipzig

y agotar una fuente si tengo sed.


Pasa el sol por los balcones, seré obseso

estoy seguro que ruedan una película sobre mi vida

cuatrocientas millas alrededor me hacen el coro

y haga lo que haga caigo de pie como las ratas.


En qué me habré equivocado?


Mientras tanto, los mismos siguen haciendo lo mismo

no se cansan, Marquesito dixit, de pensar sin pasiones

yo me enamoro quince veces cada noche y resucito

y mira qué fuerte me he puesto desde entonces.


Y, volando sobre los tejados de nueve plantas,

los próximos dos días serán otras dos eternidades

me esperan con fiestas de bienvenida, Marquesito dixit,

llevo el frac y el piano de cola, Marquesito dixit,


Y en qué me habré equivocado?


De coda, trenzas rubias, para más senias

sigo sin comprender a la que me espera por ahí

el vino y el humo y los viajes que me llevan

Marquesito dixit tengo razón y aún no sé en qué.


De coda, ramos de flores, dolor de garganta y más fotos

perfumes, notas e invitaciones con canapés de salmón

y mientras el mundo sigue hundiéndose sin estilo

en qué me habré equivocado? Marquesito dixit.

Punki, Peri y todo lo demás.

Volví a Sevilla. El depósito lleno y el motor a punto. Menudo picor. Me picaba el alma y nada mejor que una Giralda para curar en salud, me explico, si la velocidad se mide en kilómetros, mis amigos tienen cohetes, y desde la ventana, derrochando pasión, misericordia y dinero a partes iguales. Familia.
Jugando el póquer de la cerveza, tirando los dados debajo de la mesa y déjame que te cuente de qué van las corridas de toros, mulata, todos te van a decir mentiras, pero la mía suena romántica, cómpramela, tonta, que estoy estudiado, humo, movimientos de brazos, a gritos preguntando dónde cae la próxima. Hasta luego, mulatita, será un placer que me olvides y que te vendan la moto en la esquina. Motos. Desde que quité la tienda no creo en los mecánicos.
Y mientras tanto, por la plaza, van surgiendo Doroteos y Pisones. Espuma de cerveza en los labios extranjeros del pincel a media tarde, esplendor sin nubes, cuerpos, "eres tú!, qué haces aquí?" sorpresas que se esfuman por el canalillo de un verano recién estrenado, la piel tensa, estoy en forma, puedo masticar el hierro de las catedrales y suspirar por el corazón la rosa de todos los vientos, sí, invítame a otra que hoy doy suerte, no lo ves? arrímate, que lo mismo te toca la lotería. Del cuello me agarran "nos esperan en el piso", me despido sembrando de besos el aire mientras me alejo, tiro al plato, dispárame, morena, que si no es muerto no me voy, soy un mentiroso, pero eso ya lo sabes.
Y rizando el rizo, fiesta en la terraza. Erizos de mar, crustáceos, finlandesas y alemanes, estrellas que colisionan de fondo y botellas de champán que explotan, polaca, dice, yo veo a una tía espléndida que es la companiera de piso de mis otras dos mitades, la ciudad va poniendo la mesa, autopistas que se cruzan ahí abajo. Gritamos la canción del impresionante, exquisito, el sabor de la gamba de Huelva y los roscos de Bollullos, ergo gloria, impresionante el descubrimiento: soy yo, en grandes columnas y en el aire de todos los cigarrillos, en una guitarra falsa y flamenca, hoy hay fiesta, pero yo ya llevo el pecho de farolillos y lunares de mejilla gitana, baila conmigo, si te pierdes te marco el ritmo con los tacones, tú sigue mis tacones, sigue y siguen hasta la siguiente parada, un bar donde la cerveza la sirven cristalizada de lo fría que la ponen, yo ya estaba sordo, quería decir "óle" pero se me escapó algo más. Placer y privilegio, el ser desalojado de un bar por la puerta grande, como tiene que ser, desde el suelo pude oír cómo todos se reían. Yo quise brindar, pero no me salía.
Mi Sevilla. Abrazos repartidos y ataques de brillantez. Peri, Punki y el resto. Tomándole el pulso a la bestia. Y tras uno de los cafés, Rubita que habla con sus amigos. Yo soy más guapo, pienso, me conservo mejor y tengo más pelo, resisto dos partidos de baloncesto con mis alumnos, eso es algo. Nos unen el luto en las pupilas y unos punietazos en el pecho. Minuto de silencio y aprovecho para enterrar fantasmas. Otro chapó. Dos aviones se cruzaron el el cielo, pero no los vimos, estaba de camino a otra esquina donde planear el aterrizaje, y allí aterrizamos. Qué rumbo consagramos, Lázaro?, me duele admitir que no era yo, yo era Lázaro, imagínate la cortesía. Tapas de queso, full de reyes y sotas, apurando en las curvas para recortarle metros al primero, chutando desde fuera del área, a ver si esta chicuelina me sale mejor, y justo antes de volver...
... Justo antes de volver se presenta Desideria. Ni idea de quién es, ni ganas de saberlo. Jamás una chispa había levantado un fuego así. Cuánto fue, media hora? dos? tres?, ni me interesa, el caso es que, con la maleta en una mano y el abrigo colgando en otra, "eres capaz de irte y no darme un beso como tiene que ser?", no me jodas, morena! a robar a la cárcel?, yo casi estoy en el aeropuerto, y no tengo catorce anios para irme con dolor de huevos a cascármela a otra parte, vas a soltarme eso delante de toda esta gente? tenía el corazón tan empalmado que brillaba, la pasión es genial, sí, pero no voy a perder un tren al trabajo por bajar al pilón. Ya no.
Y me fui, a traducir cómo le palpita el pecho a Sevilla a una ciudad en blanco y negro. El corazón calentito y mis dos testigos en sus casas, para dar fe. Es la teoría de los cohetes. Pura velocidad.
Esta es la verdad. Así ha ocurrido. Miento, me quedo corto, es la punta del iceberg, sólamente. Íbamos a robar tumbonas de un hotel, a saquear bares y a mantear extranjeras, pero eso es otra narrativa, On the Road se quedaría en mantilla. Es maravilloso saber que todo espera con los mismos sabores. Los mismos sabores.
Delicioso.

Montag, 2. Mai 2011

... am nächsten Tag

Llegar a casa, el calor de la calefacción, abrir la maleta,
el sofá arrugado, unos papeles, el sonido del frigorífico
y la luz de las sirenas proyectada en el techo,
"el ruido de los coches es como una marea que va y viene"

Y con qué palaritas voy a traducirte estas noches?
cómo te traduciría yo la manera náufraga del lunes?
Su animalito mira con la dulzura de los desamparados,
su pequenia bestia que busca el pecho de una calefacción.

Fuera aún resuenan los ecos de los bares,
el malecón brillante de los atracos al alma,
viajes sin fin entre los hielos de las copas,
cocodrilos que sonríen plácidamente como crías.

Y al modo de isla, el atolón furtivo que se escapa con los globos,
la suave tragedia del suenio enredado en el cabello,
la cuerda de la espalda, el calor, vuelos que casi casi,
azoteas que se ven a vista de pájaro, y aire, aire templado.

Guardando el secreto de los conjurados piadosos
con qué palabritas te traduzco tu pequenia bestia?
monstruo de ternura, animal bellísimo, veneno,
cómo voy a decirte todas estas cosas?
Y esperar que tus ojos me comprendan?

Montag, 21. März 2011

El cielo de los gatos

Qué son estas voces, estas fotografías?
Tu cara no pertenece a esta biblioteca
Donde cada título cierra una historia completa
y sólo se oye el sonido sordo del invierno.

Quién va a distinguir la política y el amor?
Quién llevará tus zapatitos de gato?
En tu luna playera se me encayan las preguntas
Que no me sé responder ni a gritos.

Quién ha visto a tu gato?
En mi azotea aterriza el olor de tu piso
Seguro que sigues por ahí arriba
Y no se sienten los pasos si pasas por la ventana.

Noches Blancas, historias por carta,
Sin derecho siquiera a mentarte,
Pero a esa fiesta llegué demasiado tarde,
Azoteas, azoteas llamando a maullidos, el corazón de gata.

Todos los días después fueron los días siguientes,
Tus ecos los oigo maullar que son los tuyos,
Escucho de perfil, sonríes, suspirando tu alma, maestra,
Arriba, más arriba que las nubes, en el cielo de los gatos, ahí habrá fiesta.

Y mientras suena otra lágrima que no sé pintarte,
Prometo, te prometo, dejar un cuenco de leche en la ventana,
Maullar con el resto que todo ha servido de mucho más de lo que crees,
Tus hermanos tienen razón, yo casi no existo, tú sigues siendo, también tengo un trocito de tí,
Desperezándose en la azotea de enfrente, mira la Nieve qué Blanca, mira qué Blanca es esta noche, San Pablo componiéndote entre notas de Blues, cartas anónimas, gente que te imita por los callejones, si me recuerdas, tu cocina, conjugar el verbo echar de menos, ecos, homenajes y conciertos en la Alameda, tu gente, el tocadiscos, las velas... la playa...


Con todo el respeto y el cari
ño, a Blanca.

Mittwoch, 16. März 2011

A pedales

Dándole a los pedales hasta la próxima gasolinera. Agárrame si me caigo. El transeúnte de turno se mueve para ejecutar su trabajo. Funciona. En la esquina, uno toca el violín. Sólo lleva dos euros en moneda suelta. Llueve y se me despinta el maquillaje. "Todos vamos a ir al infierno" me grita, pretende que no le entiendo, yo le digo que mi maquillaje se debe a que vengo de ver al hijo del enterrador y me prometió que bailaríamos y cantaríamos, vengo por cervezas, le digo mientras él se presigna. Caja bajo el brazo. "Sixpack", pronuncian. Cesta de atrás.

Y dándole a los pedales, agárrame si me caigo. Apenas llego a la puerta me reciben dos que discuten sobre sie el vino italiano es mejor para no comer nada. Las escaleras podrían ser las de un gallinero. Uno con una guitarra. Pretende haber viajado. Vender las papeletas de una rifa que no es la suya. La cocina no tiene sitio y quién les dijo que ahí se podía bailar?. Mira cómo estallan en risas y abrazos. "Me gusta tu maquillaje", yo esperaba encontrarme a una rubia enorme. Es un maromo que me llega al hombro. Creo que intenta algo conmigo. Joder.

Y volviendo al pedal, arrímate si hace frío. El estómago de los desamparados y el maquillaje retocado por el camino. "Estás perdido, imbécil!" me grita uno con un paraguas, no tengo tiempo de insultarle. Detrás de una esquina, otro me dedica "Ya te queda menos", menuda revelación. Desde la puerta de los bares, por las ventanas y los balcones, desde los coches, con el dedo a decirme algo que suena a condena. Hasta el de los cupones. Y digo yo que podrían hacer una coreografía o algo parecido, incluso las nubes podrían hacer de coro. Hasta las manecillas del reloj me apuntan. Llego a casa. Llueve como si se hubiese roto el cielo. "Manos arriba" me dice la cama, eso sí me parece perfecto. Lo demás ya se solucionará maniana. Apaga la luz.

Dienstag, 1. März 2011

Descacharrado

Trafico mi alma por los agujeros donde se escapan las cosechas de invierno. Qué cobarde!. Y si fuera un chivato diría a las claras dónde está el suelo que piso, lástima, me muero de ganas de contarte las azoteas, los alféizares, el olor de la luna que pasa por delante de mis ventanas casi siempre, si no hiciese tanto frío el tiempo pasaría más lento, si supieras, si tú supieras cómo se hace un agujero todo el saco en el que he metido lo que me quedaba.

Se me hace la lengua de trapo antes de empezar a llamarte, me rajo el pecho a ver si me respira el aroma esquinero, esta vez no te vienes conmigo, me dijo, esta vez no te vienes conmigo, si supieras con qué ganas se me rompe la cabeza cada vez que sales en ese anuncio, me llora el colchón y a cambio, le pinto películas para quedarme dormido. Me sueno en la canción de los supervivientes, y hoy he vuelto a oírme diciéndole al espejo “te quiero”, no te rías, de alguna manera lo necesito, me muero de ganas por estrellarme contra la pared de tu balcón, por salir por tu baniera, por hacerte cosquillas en las tripas a destiempo, embarcarme en tu tejado y no dejarte dormir, si tú supieras, que el ruido de tus tuberías son mis dedos araniando.

Y lo mismo soy capaz de cometer la hazania y mato a todos los relojes, parece que algo dejó de funcionar ahí dentro y sueno a roto, no voy bien, atraso, sigo hablando en azul, en verde, el manojo de colores que cabe en tu jarrón, que sólo el verde, seré inconsciente, tirando por los callejones los suenios que cobro cada fin de mes, navegando el barco de las tardes que llueve, me hago de comer y me pongo la mesa como si no hubiese pasado nada, cada quince minutos me alegro de algo que ya no recuerdo, lleno el saco de las cosas que aprendí de memoria y siempre encuentro un agujero nuevo, no mires, voy a volver a morirme, ahora vuelvo, ves? ha vuelto a no pasar nada, la costumbre ya puede más que el estómago, ahora quiero tener hambre, tu perfume que sigue durmiendo ahí al lado, y casi veo tu sonrisa de media boca hablándome de cuando las estaciones eran de tren, me empacho la cabeza de tantos kilómetros, enciendo otra vela para pedir el próximo día, si supieras, que con la cera he hecho un libro que ni yo entiendo.

Después doblo la esquina de tus besitos de buenos días, como si el frigorífico tuviese el reflejo del río, vuelvo a oler tu almohada de refilón cuando hago café, parece un chiste, parezco un chiste, te encantaba reírte cuando te hacía fotos, qué bonto era tener celos, desesperarse, cuando teníamos el corazón grande y éramos capaces de llorar por estar juntos otra vez. Observo el polvo del abrigo de entonces. Yo tenía corazón. No es divertido?. Me desbocaba gritándote piropos y te cogía las tetas cuando me decías que no podía, y te miraba las piernas y me empalmaba sólo con pensarte. Yo tenía corazón. Creo que era divertido. Era divertido perder el control para explicarte lo preciosa que eras una y un millón de veces, no lo he hecho bien, déjame que empiece de nuevo. Termino el café ya son las siete, tomo mi bufanda y la bicicleta, mientras llego a alguna conclusión que siempre se me olvida por el camino. Por el camino.

Y me viajo cada día para salvar el culo de mi alma, morfina para el corazón y mira qué duro me he hecho, ya soy una persona mayor, como tú, tengo mis grandes problemas y mis cosas importantes entre manos, soy tan responsable que me da vergüenza de lo mentira que es, mira qué mayor soy, ya casi no sonrío, voy a bailar solo, para que nadie me vea y si escuchas con cuidado me podrás oír bailar desde el otro lado de tu pared, he aprendido a vivir en tus pisos de al lado, si tú supieras, que te escucho todas las noches antes de que te quedes dormida, que no me acostumbro a quedarme sordo, que sin escucharte no duermo, que si no te escucho no oigo, me vuelve el frío y acércate que la estufa ya no me sirve, siempre tengo la sensación de levantarme después de haberme caído, siempre siento que me estoy recuperando.

Y acabo metiéndome en el saco, y acabo escapándome por un agujero por donde me gotean las cosas que me quedan por decirte, y me voy acabando mirando retratos en los que sales tú sonriendo y yo escondido, a mí también me daba vergüenza salir en las fotos, ya sé que te has olvidado, yo sigo descacharrado, ya ves que sueno mal, este ruido se me escapa del pecho cada vez que me siento, y hoy me ha salido sin sentarme.

Mittwoch, 9. Februar 2011

 
Bufaladas - Wordpress Themes is proudly powered by WordPress and themed by Mukkamu Templates Novo Blogger