Le robé un libro.

Tienes toda la razón. Hoy no se puede confiar en desconocidos.
La cosa es que así no se puede vivir. No puedo desconfiar de mi vecino sólo porque duerme cerca de una pistola. Ni pensar que mi vecina es una criminal sólo por las hechuras de sus caderas. Yo me la jugué de nuevo. Esta vez dejé la cabeza y el corazón en una botella de ron y el humo me trabajó el costado.
Qué quieres que te diga. Uno se cansa de perder. Pero según la ley de las probabilidades, siempre queda algo de riesgo por ganar. Las equivocaciones son maravillosas. La belleza del error. Gráficas que tienden a infinito y que, para creértelas, tienes que subir más arriba que el cielo. Ella no tenía alas pero tampoco las necesitaba. Tenía suficiente con tinto.
Juguemos a ser odiosos. Hagamos alguna barrabasada que nos avergüence al día siguiente. Atacar al cuello. Seamos presas fáciles. Juguemos al lobo. Soy tu bella, quieres ser mi bestia?. Mordámonos los labios. Que le den porculo al respetable.
Cómo es posible?. Yo no tenía alma, en su lugar tenía un vaso de ron sin hielo y la poca vergüenza de los desconocidos. Mierda de alcohol. Mierda de borrachera. Me refugié en el cuarto de banio y cómo es posible seguir empalmado después de todo ésto?. "Ángeles de la guarda / dulce companía / haced que no me falte / ni de noche ni de día". Ángeles de la guarda. Ángeles de la guarda.
La resaca empezaba cuando nos escapamos. Entonces pudimos hacer la guerra con ternura. Dibujé con la punta de los dedos el contorno de los mapas de las tierras y los mares. Creciendo como árbol de puntillas, como la marea crecía por la espalda la cosquilla de un sofá con mantas y tabaco y café y cortinas y piel y resaca y azul y mírame y la televisión que sonaba y debo irme y debes irte y tirones de pelo y jirones de pecho y obras de arte y la tierra abriéndose con grandes crujidos mientras estallaba en alguna parte del cielo el fuego artificial de las explosiones largas largas tan largas como una espalda que se levanta por encima de las montanias.
Tatúame el nombre en esta esquina del pecho, enrrédame los ojos en tu cintura, despiézame con carinio las aurículas y los ventrículos. Yo no cerré los ojos en ningún momento. Yo no quería musitar asesinatos ni historias de miedo. Hay prisa, recojamos las flores y deja un rastro de migas de pan para que te pueda seguir. Ditto. Firmó su tatuaje con un corazón y le agradecí que me lo devolviera. Mierda de amor.
Me vestí la resaca y volví con los ángeles de la guarda. Ni asesinatos ni historias de miedo. Yo soy un caballero. Estas cosas no se cuentan.
Y yo qué culpa tengo de verlo todo en azul?. Qué voy a hacerle si me cruza la espalda un trasatlántico cuando pienso en el próximo desastre?. Imagínate que es el Diablo el que te ofrece una miel tan dulce que no sabías que podría existir. La probarías?.
Pues está deliciosa.

Mittwoch, 21. Dezember 2011

Sé yo.

Me gustaría que fueras yo para saber todas las historias que no le interesan a nadie. Que fueras yo. Para saber cómo se siente ahí abajo o ahí arriba. Conocer los esqueletos de todos esos fantasmas.
Gimotear bajo la lluvia y contar un chiste. Y hacer que suene gracioso.
Descoyuntar el alma para que quepa en una foto. Y mandarla a una dirección equivocada.
Abrir una botella de champán. Y que salgan las sillas llenas y la mesa vacía.

Y ojalá conocieras el sabor de los besos de café y tabaco.
Las joyas de la corona y la entrepierna del cielo. Sé yo.
Y conoce la distancia entre una foto y un recuerdo. El planetario de las manianas como los naufragios. El humo de los atascos de tu casa a la mía.
Déjame que te cuente lo que cuesta. Déjate comprender lo que es creer en tu madre como un madero para no caer en el pasado.
Déjame que te explique el pretérito imperfecto. Los besos por teléfono.
Preguntar cuánto queda para llegar.
Levantarse del suelo con la cara partida y sonreír al adversario.
Rezar para que se acabe la religión.
Sudar tinta.
Una vergüenza.
Sé yo.
Y cuélgate del teléfono. Sé yo.
Y vuelve a casa cada vez con otra cara. Y que aún así te reconozcan.
Y escaparte para dar volatadas.
Y embarcarte.
Y hacerte un personaje ficticio.
Y hacerlo real.
Y que seas tú. Y que tu vida suene a chiste.
Y hacer que tenga gracia.
Y conseguirlo.

Perderle el miedo a la oscuridad a base de jugar con las pesadillas. Y echarlas de menos cuando no vienen. A verte en los espejos del aeropuerto. Y en los suburbios. Traficarte en los trenes.
Darle una paliza a tu sombra. Y que te gane ella.
Me gustaría que fueras yo y te despertaras en mi cama. Y que fueras puntual. Y comer pasta con tomate. Y echarte las manos a la cabeza al ver las noticias. Sé yo y come de mi plato.
Y canta desafinado. Y hacer que suene bien.
Y tropezar. Y fingir que es un paso de baile.
Y bailar. Y parecer que tropiezas.
Y no saber decir lo que quieres decir. Y decir lo que no quieres decir. Y no saber callarte cuando debes. Y seguir intentándolo hasta que salga. Y partirte la cabeza intentándolo.

Sonntag, 18. Dezember 2011

Pero tú qué te has creído?

Mira, no sé lo que se te pasa por la cabeza, la cosa es que parece que no nos entendemos como deberíamos. Déjame que te explique un poco de qué va la película, vale?

Parece que tienes una falsa imagen de mí. No hablo contigo para entretenerte, está claro?, no estoy aquí para caerte bien, ni para ser el padre de tus hijos, ni para cantarte coplas bonitas debajo del balcón. No me interesa hacerme el simpático sólo por tus tetas ni pretendo venderte una verdad que sólo me sirve a mí, no tengo ningún interés en que me encuentres interesante, inteligente o pedante, lo siento, no soy ese tipo de gente que acostumbras a encontrarte en los bares de moda, con su ropita chic, sus maneras de coger la copa y su roneo detrás de cada sonrisita.

No me tomes por otro que no soy, no pienses que siempre voy a aguantar tus tonterías, tus misterios y tus sorpresas debajo de la cama, respeto mis obligaciones y cuando las termino, mando mi conciencia de vacaciones y mientras más lejos, mejor, y si no puedo meter cinco goles en el primer tiempo ni siquiera empiezo a jugar. Ya no tengo paciencia para respetar esos pasitos de baile que pretendes, de verdad, llámame imbécil y llevarás razón, llámame tonto, engreído o lo que te salga de la manga cuando tengas un buen día, pero no, lo siento, no voy a perder la pose porque te quites un guante como Rita Hayworth, ni voy a dejar de hacer el indio sólo porque a tí te gusten más los vaqueros. Qué quieres que te diga. Tu película es para tí. Tú te la curras y tú la tienes que sacar adelante. No soy ningún Papa ni tengo un consejo magistral que te salve la vida ni voy a presentarme ex machina con la Verdad en la mano derecha y un machete en la izquierda. Tú te comes lo que te cocinas y para sacar esta conclusión tampoco me necesitas.

Quién te dijo que yo era como pensaste? me hablas de un tipo que yo tampoco tengo ni puta idea de quién es y no me interesa en absoluto. Te iba a decir quién era yo en realidad, pero no caigo, y tampoco me interesa saberlo, aunque juegues al psicoanálisis y al "dónde está la pelotita?", sólo me dejo tangar por el que me vende la droga y poco más, el resto depende del día y del horario. Doctor - dictador. Yonqui. Niniato. Gafitas enterao. Inteligente de salón. Cenutrio. "Cráneo previlegiao". Salido. Un rosario de virtudes, vaya. Yo tengo más insultos para mí que tú, no creo que me hagan danio tus piropos. Así que...

... Así que ahora eres libre de irte con el rollo a otra parte. Medio mundo estaría dispuesto a embargar su vida y su tarjeta de crédito por olerte la entrepierna, lo comprendo y me parece fabuloso, sólo que ese no soy yo. La imagen que tienes de mí me suena cada vez más a insulto. No estoy aquí para entretenerte ni para ponerme en pelotas enfrente de una webcam, qué te has creído?, que le ensenio la polla a cualquiera?, que soy Supermán?, lo que hay que escuchar. Hartas a cualquiera. Tú sigue con tus cosas, que bastante tienes, que yo seguiré con las mías, que bastante tengo. Uy, qué tarde es. Voy a hacerme la comida.

Ah, se me olvidaba: Saludos.

Donnerstag, 8. Dezember 2011

Hilo rojo y chucherías.

Te dejo esta nota en tu ventana.
Estoy cosido.
Las cartas que te escribía, recuerdas?.
Tormentas encajadas en el lado derecho del paracaídas.
Quitando las flores podridas del florero.
Miro postales de cuando las tripas rotas.
En la buhardilla se quedó dormida mi cenicienta.
Las flores con las que te adorno el pelo.
Las fotos de los días de playa.
Mirando cómo crece el invierno en plantas que se congelan.

Apareció un agujero en mi tobillo.
Los inviernos que pasan detrás de la ventana.
El olor de la cocina, el piano del sofá, ábreme el balcón.
Limpié de hormigas el patio del colegio.
El silencio que va creciendo detrás de la espalda.
Volaban pájaros por el cielo de las revueltas de Chile.
El día que descubrí Luz en los rincones de mi piano.
Esa manía de mirar al suelo de mirar al suelo de mirar al suelo.
De mirar al suelo y mira cómo sube el invierno por la rodilla.

Fundamos las monedas que nos queden.
Pongamos guirnaldas por si llegan invitados.
Hagamos algo absurdo y sin sentido.
Hagamos algo para enamorarnos.
Escribámonos las vidas en una botella a la playa.
Cosámonos los costados con hilo rojo y chucherías.
Gastemos esta sangrecita en dibujos.

Los colores que tiene el silencio de tu aliento.
He cambiado la ternura de mis cortinas.
Por frases congeladas de suicidas.
Los relojes dan vueltas de nuevo de nuevo de nuevo.
Fotos que echan ancla en otro horizonte.
La resaca de un vino que nunca probamos.
Las cartas que te escribía, recuerdas?
Estoy cosido.
Te dejo esta nota en tu ventana.

Sonntag, 20. November 2011

El ángel de los dictadores.

Despierto son las cinco y media. Noche. A rastras al cuarto de banio. Luz como alfileres. Cara. Espejo. Soy yo?. Agua. Frío en el suelo. Café frío. Radio. El alma se me va despertando. Drogas para agitar al corazón. Funciona. El segundo café me lo puedo calentar. Sigue siendo de noche. Las seis y cuarto. Empieza a correrme la sangre por las venas. En la ducha entro como una resaca y salgo como un recién nacido. Delante del espejo aparezco como un ángel. Escojo uniforme. Camisa blanca, jersey negro, vaqueros y botas. Termino el café mientras repaso los materiales: anestesia, bisturí, sierra y cuerdas. Cierro el maletín. El reloj marca las siete. El abrigo es negro y caliente. La calle me clava pequenias astillas de hielo en las piernas. En diez minutos estoy en el instituto. En el mismo instante que pongo un pie en la puerta siento cómo el dedo de Dios me toca la frente. Soy divino.

Tengo la llave de la Sala de Dictadores. Un privilegio que me hace parecer ejecutor. Dentro, como en una especie de limbo, las demás divinidades se regocijan en su naturaleza. Soy un ángel. Suena la senial. Con paso militar, nos repartimos ordenadamente: uno en cada quirófano. Cierro la puerta del mío y me pongo los guantes. Frente al grupo, "La incisión se hará en el lóbulo posterior. Taladraremos la cáscara del hueso e injertaremos las extensiones programadas. No sentiréis dolor si no os movéis". Soy otro dictador sádico. "Soy bueno. Lo hago por vosotros. Será positivo si asimiláis los implantes. Tranquilos. Quiero perdonaros la vida. Soy bueno".

Cuando la anestesia hace efecto, el bisturí separa la piel del cráneo. El taladro suena como las tizas en la pizarra. De un modo matemático y profesional, se separa el hueso con cuidado -crock-. Aparto la piel interna: Olor a carne caliente de Justin Bieber y Lady Gaga. Bajando con cuidado hacia la capa inferior se introducen las extensiones. El implante se puede hacer en setenta y ocho minutos. Cubrir la superficie operada con el tejido interior. Encajar el hueso y sellar. Unir la piel con puntos invisibles. Tiempo.

Cuando el paciente recupera la consciencia "Doctor, tiene usted unas manos de plata. Apenas siento dolor" - "De nada. Sigan el tratamiento y el Jueves nos volvemos a ver. Será positivo. Tranquilos. Sí. Soy bueno con vosotros". Recojo el material minuciosamente. "Es usted un ángel". El ángel de los dictadores. Guardo la mordaza, el juego de bisturís y recojo los restos. Dejo el quirófano higienizado, pronto operarán de nuevo, vuelvo a la Sala de Dictadores. Allí, se ensenian unos a otros los trozos de cerebro de otros pacientes "Es una malformación horrible" - "Es abominable, cómo se puede llegar a ésto?" - "... sólo una inyección y dejan de sentir, creemos que es lo mejor. Sí". Yo escondo las alas y respeto mi pose. Formo parte del grupo. Un superior: "Ha ejecutado con eficiencia nuestro cometido?" - "Los planes están siendo respetados escrupulosamente. Sí. Seguimos procediendo con las metas previstas". Respuestas exactas y quirúrgicas de acero inoxidable. San Mengele.

Por los pasillos, los enfermos con sus pijamas van saludando. "Doctor, doctor, gracias por ser piadoso", "Doctor, el tratamiento nos está sentando bien, ya casi podemos mover las piernas". Yo les acaricio la cara. Soy el único doctor que les sonríe y les mira a los ojos. El ángel de los dictadores. A veces se puede oler el miedo de alguno cuando me acerco. La jornada ha sido satisfactoria. Sí. Apenas salgo del hospital siento como van desapareciendo las alas. El maletín se va haciendo más ligero. El reloj dice que son las dos y media. Yo siento que me acabo de despertar con un agujero en el corazón del tamanio de un transatlántico.

Montag, 7. November 2011

La borrachera de Ella Fitzgerald

La borrachera de Ella Fitzgerald, que hoy no canta bien. La borrachera de Ella Fitzgerald. De fumar y de botellines de cerveza. La que lleva. Y no encuentras a Sevilla ni debajo de la barra. No me queda para comprar tabaco, y esta ropa que apesta a humo. Y dónde habrá un balcón cuando se necesita?. En el piso de Miguel había balcón, una vez vomitamos un amigo y yo. Desde el segundo. Sí. Aquí me queda un cigarro. Tengo la boca seca.
Y después te mandan una postalita. Una firmita abajo y una despedida. Y se te pasan los días y lo mismo le escribes maniana, pero en fin. Y les pides disculpas estoy en la cárcel les dices y es un chiste, claro, un chiste, y se ríen todos juntos y brindan, y no sales en las fotos porque estás escuchando cantar a Ella Fitzgerald que esta noche está borracha. Seguro que ha fumado. El cenicero va lleno de colillas. Maniana pongo la lavadora. Claro, la lavadora.
Y te metes en un aeropuerto y no te dejan fumar. Y te pasas un día entero de viaje, y te arreglas, y ves a tu madre, que siempre está fabulosa, y después sales por otro aeropuerto y los que pulen el suelo se conocen y se saludan y en fin, que lo mismo es un tren. Y te miran el billete con cara de periódico. Y te vas a otro sitio sólo para ver a los colegas que te quedan vivos. Vaya la que lleva Ella Fitgerald. No da una en el clavo. Y como es viernes te pides un güiski y brindas al aire como los toreros, hehehe... una plaza por aquí cerca. Sí hombre. Por lo menos te puedes tomar tres. Algo es algo. Algo. Tomas ese algo como si te salvara. Pffff. Y qué vas a contestar cuando te preguntan?. Son los mejores días de mi vida. Y bueno no está mal no es una cárcel. Un balcón. Un balcón para qué? si la semana que viene nieva otra vez. Y te olvidas hasta de echar de menos. Sí. Te olvidas de echar de menos. Eso lo tengo que escribir. Y qué mal canta la Fitzgerald. Hoy no está fina.
Y dónde estará la de la barra?. Y cómo es que cierran tan pronto?. En Sevilla seguro que quedaría algo abierto. O me pasaría por el piso de alguno. Y cada vez que escribo la fecha de hoy se me ponen los vellos de punta. Me pongo malo cuando leo en algún lado tres de Noviembre del dos mil cuatro. La cabeza se me va de viaje. Catorce de Julio del dos mil uno. Tres de Enero de mil novecientos noventa y ocho. Veinticindo de mayo de mil novecientos noventa y dos. O cuando mi madre se cayó de un banquillo, cogiendo aceitunas. Sería a finales de verano, del más o menos, mil novecientos noventa? o antes, lo menos el ochenta y siete. Qué feliz era yo en el ochenta y siete!. Y mi madre. El Parque de María Luisa cuando me llevaba mi padre. Y que no me entre la llorona, un traguito. Y ya se le ve el fondo, porqué no le echan hielo aquí?. Dónde se habrá metido la camarera?. Y Ella canta fatal hoy.
Diecinueve de Octubre del dos mil once. El dos mil once. Parece que haces equilibrios, de lo alto que está. Y sabes que es una fecha del pasado, y que qué feliz eras en el dos mil once. Es casa tengo tabaco. Y esas cosas. Menos mal. Y tienes que limpiar un poquito. Por lo menos ordenar las cosas. Claro, si nadie te dice que limpies. Y tocas la guitarra sin gracia y bueno, por lo menos te encuentras de vez en cuando. Algo es algo. Algo es algo. Me la termino y tiro a casa. Y Ella Fitgerald que sigue cantando borracha. Y lo mismo después escribes una postalita de respuesta a alguien, pero para qué?, si al final siempre se te olvida y esas cosas. Pedir disculpas. Maniana. Qué mal canta hoy. Menos mal que me voy. Yo ya no la aguanto más.

Mittwoch, 19. Oktober 2011

El Evangelio según Alessio Rastani

... Y resulta que estábamos en crisis: Tras la resaca de Fukushima y los ardores de las revueltas en el norte de África, las economías se hundían, los políticos predicaban, los indignados perdían la impaciencia y los radicales se afilaban los dientes. Zapateros, Rajoys, Ronceros y neo-Budas. Para colmo de males, incluso Obama (quién lo iba a decir) le reprochaba a Europa que las medidas económicas se aplican tarde. Grecia en ruinas. Portugal en la UCI. Espania con las barbas en remojo. Y, en medio del jaleo, sale un tal Alessio Rastani y se atreve a decir cuatro verdades al mundo.
Lo que viene a decir es "te pongas como te pongas, te van a dar bien", o sea, "si piensas que tu Dios te va a salvar, vas listo; si piensas que tu político favorito tiene la solución, vas listo; si crees que tu banco te lo va a devolver, vas listo, pero como vas listo del todo es si no haces nada", porque claro "la cosa está terrible, pero tranquilos, ésto se va a poner mucho peor" (traducción para que me entienda mi madre). Ha salido otro que piensa lo mismo que mucha gente pero ojo: éste lleva corbata. A éste hay que creerle porque tiene estudios. Habrá que reunirse en grupos de cien personas para recitar un estoico y lamentable "Amén".
Lo mejor es que esto se viene abajo sin una tercera guerra mundial, pero esto no es nada nuevo. Ya no nos queda (casi) nada en lo que creer. Así de triste. Los de mi generación (con otra educación) no hemos tenido ni tiempo de fracasar y ya nos toca llevarle flores al fiambre. Menuda suerte. Parece que es el momento de salir de fiesta. Disfrutemos, seniores, que lo que viene no es agradable.
Sólo una cosa más. Que quede claro que aquí el enemigo no es el vecino ni el de enfrente, ni presidentes ni aspirantes ni conspiradores. El enemigo es un banco, una Sociedad Anónima, un ente que existe, pero que no se le ve. Lo demás es humo.
Tranquilos. No nos van a comer. Ya nos han comido, lo que pasa es que... tenemos una digestión muy pesada.
Hagamos sitio en el santoral para Alessio Rastani, primer profeta del siglo XXI, que sale en la BBC y en mi internet, ya sabemos lo que nos espera si nos libramos del fin del mundo en Diciembre del 2012.

Dienstag, 27. September 2011

 
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